Guerra de verduras
Por: MAURICIO VARGAS |
Antanas Mockus es uno de los líderes que, en los años noventa, más vientos frescos y renovadores le trajo a la política colombiana. Lejos de las trampas de la izquierda anclada en el pasado, a la cual el profesor tuvo a bien mostrarle el trasero cuando era rector de la Universidad Nacional y los izquierdistas lo chiflaron, Mockus aportó propuestas de transparencia, cultura ciudadana y, sobre todo, respeto por las reglas.
Justamente por eso, sorprende tanto que haya resuelto desconocer la decisión mayoritaria de las directivas del Partido Verde, que hace algunos días aprobaron, en una votación en la cual Mockus salió derrotado, darle facultades al candidato a la alcaldía de Bogotá, Enrique Peñalosa, para que negociara el apoyo de otras fuerzas políticas. Y como estas facultades le fueron otorgadas en medio de la insistencia del ex presidente Álvaro Uribe para que 'la U' apoyase a Peñalosa, la decisión del directorio verde fue leída como una autorización para que, entre otras posibles alianzas, el candidato acordara una con 'la U' de Uribe.
A muchos verdes de la línea radical les disgustó la decisión. Y es comprensible: para ellos, Uribe representa mucho de lo que no les gusta en la política. Pero aun así, como el mismo Mockus nos enseñó a los habitantes de Bogotá durante sus dos alcaldías, las reglas existen y, más allá de que a uno le gusten o no, hay que cumplirlas. En resumen: Mockus tiene todo el derecho a estar en desacuerdo con que Peñalosa reciba el apoyo de Uribe, pero, aparte de ello, debe respetar las reglas de su partido, en este caso la decisión mayoritaria que votó su directorio.
En un principio, pareció resignarse. Pero con el paso de los días se rebeló, y la semana pasada desató una crisis al decir que si Peñalosa quería el apoyo de Uribe, se fuera para 'la U'. En el entrelineado de sus declaraciones, muchos han creído leer una amenaza para apoyar otra candidatura (algunos hablan de Gustavo Petro, quien se lanza esta semana) o incluso para lanzarse él mismo. Eso sería lo más antimockusista que Mockus podría hacer: el ex alcalde estaría diciendo que, como el resultado de la aplicación de las reglas no le gustó, desconoce las reglas. Como el niño que invita a sus amigos a jugar fútbol con su nuevo balón y, cuando le meten un gol legítimo, se pone bravo y se lleva el balón para la casa.
Aparte del desafortunado espectáculo que Mockus está dando con todo esto, otros líderes verdes han terciado en la polémica, con durísimas frases. Luis Eduardo Garzón calificó de bochornosa la pelea de Mockus con Peñalosa, y le dijo al profesor que no era el dueño del Partido Verde y que no podía echar de la colectividad ni a Peñalosa ni a nadie.
Y el cuarto mosquetero verde, el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, no se quedó atrás: sentenció que ese partido no ha estado a la altura de la ola verde que generó hace un año. En vez de todos para uno y uno para todos, los cuatro líderes verdes parecen aplicar otro lema: el de todos contra todos. Y, claro, en medio de semejante guerra de verduras, uno se pregunta qué habría pasado si hubiesen ganado las elecciones del 2010 y hoy estuviesen a cargo del gobierno de Colombia.
Agregado. Nancy Patricia Gutiérrez ha sido una líder valiente, que estuvo entre las primeras en denunciar la presión paramilitar a los políticos, en Cundinamarca. Por eso, los jefes 'paras' trataron de enredarla. No pudieron, pero ahora que la Corte la va a procesar por supuesto tráfico de influencias, espero que se haga justicia: no puede ser delito que un senador pida información, que debe ser pública, sobre los contactos de otro congresista con la guerrilla y con el chavismo internacional. Lo digo con todo respeto con la Corte, que merece respeto, incluso en el desacuerdo.
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