Ahí te guacho la baika
Por: MAURICIO POMBO |
Hay algo muy nuestro, muy provinciano y chiquito, que consiste en enorgullecerse de cualquier pendejada, como por ejemplo de que un compatriota quedara de séptimo en tal competencia, o de que nuestra Miss haya estado entre las 15 semifinalistas. La verdad es que pocas veces 'se nos da' la posibilidad de enorgullecernos de algo verdaderamente importante, puesto que tales grandes cosas casi nunca ocurren (curiosamente aquí no se buscan las cosas, 'se dan' o no). Y, pues no, no me refiero solamente a los colombianos, aludo a la gran mayoría de los latinoamericanos, que seguimos comiendo mierda y eligiendo truhanes en los cargos de elección popular, quienes a su vez nombran buenos muchachos en cargos importantes para que les hagan mandados, y los elegimos por cuenta de unas migas del pan que además es nuestro. He oído a varias personas hablar con orgullo del hecho de que la mayor minoría étnica de los Estados Unidos es la de origen hispano. Primero, eso no debería ser motivo de orgullo sino de vergüenza, pues se trata de gente -en su inmensa mayoría, insisto- que se fue porque en sus lugares de origen no tenía ninguna posibilidad de progresar. Les huyó a la muerte y al hambre y sin ayuda de sus países forjó su destino en circunstancias adversas.
Cubanos, salvadoreños, mexicanos, colombianos, nicas, ticos, etc., con el tiempo, todo estos hispanos juntos han venido creando un idioma que se aleja día a día y a grandes pasos del español de sus ancestros y no por ello se acerca al de sus no siempre amables anfitriones. Entre las jergas de habla hispana, el spanglish es el que más rápido 'evoluciona'. De los conocidos ya hace décadas bróder y guachimán hoy hemos llegado a verbos como aluzar (iluminar), baquear (ir en reversa), bulchitear (mentir), cuitear (renunciar a algo), espelear (deletrear), freimiar (enmarcar), guachar (mirar), janguear (andar por ahí de ocio), liquear (gotear), loquear (cerrar con candado), puchar (empujar), sainear (firmar), tripear (alucinar); sustantivos como baica (bicicleta), biles (facturas), brekas (frenos), chores (pantalones cortos), clica y ganga (pandilla), etc.
A su vez, en cada uno de los países de origen de esos emigrantes se van desarrollando propias jergas, lunfardos de barriadas que a veces dan un salto y se los apropian grupos más grandes de hablantes, como nuestros pirobos, parces, parches, severos (chimbas) y tantos otros que van ampliando su radio de acción. A quien le interese el tema le recomiendo la página www.jergasdehablahispana.org.
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