La pasión según Alicia
Por: MAURICIO LAURENS |
Jovencita que huye y tiene miedo, se mantiene callada y mira con nerviosismo el entorno velado por la neblina. Alicia, llena de coraje, quiere echar raíces en algún lugar, pero teme que pueda reaparecer el conflicto armado y alguien le vuelva a hacer daño. La Sirga, nombre de su temporal refugio, se yergue sobre el fango de una laguna rodeada de totorales mecidos por el viento. Expuesta a quienes la acechan o se han ganado su amistad, Alicia es una mujer nariñense -andina- en medio del fuego cruzado, quien arrastra tempranamente una cruz cuando sus ojos han presenciado el horror y por sí sola busca amañarse al frío y rehacer su vida en paz.
Sirga es una cuerda trenzada, "que sirve para tirar las redes y llevar la embarcación desde tierra". Algo terrible puede pasar en esta ficción, la zozobra se siente y el peligro de guerra está latente. Cada quien construye un personaje de carne y hueso, nunca se sabe de ideologías, o de qué lado están, y el miedo contenido se traduce en tristeza infinita. Semejante viacrucis equivale a sobrellevar una desgracia en los hombros... y creer no tener la fortaleza suficiente para sobrevivir o enfrentarse al mal. Frío, neblina, espejo de agua y frailejones de páramo -una película naturalista, casi un poema-. Constatar que la Quincena de Realizadores, en Cannes 2012, no se equivocó.
Joghis Arias, al igual que Karent Hinestroza en Chocó y El vuelco del cangrejo, es una verdadera intérprete -espontánea y creíble-, quien no necesita destaparse para exhibir sus rasgos sicológicos. En movimientos escénicos que corresponden a los cuatro elementos naturales, el fuego está implícito en la importancia del fogón y las velas a falta de luz eléctrica. Así como los turistas nunca llegan, puesto que el miedo los espanta, su historia parece inacabada cuando persiste la lucha entre fuerzas extremistas e igualmente terroristas. Esta noche, estreno en Internet de 8 a 10.
¿De dónde proviene un guionista y director con tanta sensibilidad e inteligencia? El caleño William Vega es comunicador social de la Universidad del Valle -escuela documental liderada por Óscar Campo-, estudió guión cinematográfico en un instituto superior madrileño y ha tenido el apoyo de Contravía Films, bajo la conducción de los productores Óscar Ruiz Navia y Diana Bustamante. Al rodearse del equipo técnico y artístico de la nunca bien ponderada El vuelco del cangrejo, vale destacar su luminosidad captada por la fotógrafa naturalista Sofía Oggioni Hatty.
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