Unas por otras

Unas por otras

Aquí seguiremos en el terreno pavé de la corrupción y las dificultades de la JEP.

17 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Queda uno con ganas de más Mundial. Fue bueno, lleno de sorpresas, que afortunadamente cada vez serán más. Fue el triunfo de los inmigrantes que representaron a un país cada día más racista y el de un pequeño Uruguay europeo que ha vivido varias guerras. Los grandes, ciertamente muy pequeños: Alemania, Brasil, Argentina, España y Portugal, diminutos. Lo bueno de que haya terminado el Mundial es que ya no tendremos que oír todo el día a los vociferantes locutores y comentaristas de radio y televisión que a punta de gritería y chabacanería disfrazan, a la vez, ignorancia y arrogancia. Unas por otras.

Es un descanso no tener que soportarse a los Ivanes Mejía lanzando una fácil sabiduría desde la tribuna de los resultados. Unas por otras, ventajas que puede uno sacar de una pérdida.

Mencionaba en mi columna pasada la intensidad de estos tres meses de elecciones, Mundial y Tour de France. Las tres nos dejan sinsabores. Las elecciones, a mi manera de ver, fuera el que fuera el resultado, no predecían un buen final. Ganó el que ganó, y estamos a la espera de lo que ha de pasar. Por ahora, un gabinete serio, aunque no comulgo con su ideología, y un presidente que está dando demasiada papaya. Es evidente que le falta experiencia, pero ello se puede recuperar acumulándola. Si bien es cierto que el tiempo corre y hay afán, habrá que dárselo.

El frac de Uribe con el rey Juan Carlos es similar a los saludos del electo presidente Duque al rey Felipe.

Ganaron Francia y Rusia, el mundo descubrió maravillado a esta última, aunque ya era claro, pero no sabido, que se trata de un gran país, a pesar de Putin, o ¿gracias a él? Está por verse. Y, a su manera, ganó Croacia, emocionante selección.

Mario Mandzukic, gol para llegar a la final y autogol para perderla; Iván Perisic, gol y mano para penalti en su contra. Unas por otras una vez más.

Y bueno, pues, nada, como dicen los españoles, aquí seguiremos en el terreno pavé de la corrupción (en el que muy pocos caen, a diferencia de lo ocurrido en el Tour de France) y las dificultades de la JEP, un camino que hay que pavimentar. Nos quedan cuatro años de gobierno, ojalá no de Uribe, antes del próximo Mundial, que será dentro de cuatro años y seis meses en un calientísimo invierno catarí.

MAURICIO POMBO

Columnistas

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