Semana Santa

Semana Santa

Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo y Viernes Santo son términos que no comparto.

11 de abril 2017 , 12:00 a.m.

No soy amigo de la Semana Santa básicamente por su contenido religioso. Y es que sencillamente no creo en religión alguna, ni la católica, ni las denominadas cristianas o evangélicas y obviamente menos aún (si se pudieran desigualar) en la musulmana. No, no creo en ayatolas, curas o pastores y considero que todas las instituciones que los cobijan deberían pagar impuestos. Hago un paréntesis para señalar que le tengo un profundo respeto al papa Francisco, no como representante de Dios en la Tierra, sino por sus calidades humanas. Provengo de una familia profundamente católica y sé cuánto les pueden incomodar estos comentarios. Lo siento, no quiero ofender, pero no puedo callar lo que pienso.

No estoy en contra de una semana de reflexión, o bien podría llamarse semana de descanso, o como bien hicieron en Uruguay, a través de una ley de 1919 que promovía la secularización de las fiestas religiosas y se la denominó Semana de Turismo. Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo y Viernes Santo son términos que no comparto. Evidentemente, en mi calidad de incrédulo religioso, ateo, agnóstico o como lo quieran llamar. No creo en la Virgen de Chiquinquirá, tampoco en la de Guadalupe ni en la de Fátima. En general, los temas religiosos me producen urticaria.

Todo indica que fue en el año 325 cuando, en el Concilio de Nicea, se llegó a reglamentar lo que desde entonces se conoce como la Pascua de Resurrección.

Pero, volviendo al tema de la Semana Santa, todo indica que fue en el año 325 cuando, en el Concilio de Nicea, se llegó a reglamentar lo que desde entonces se conoce como la Pascua de Resurrección. En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:

*“Que la Pascua se celebrase en domingo.

*Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).

*Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries)”.

De ahí que a veces caiga a finales de marzo y otras tantas a comienzos de abril. Dicho lo anterior, les deseo una feliz semana de receso, turismo o reflexión.

MAURICIO POMBO

Columnistas

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