Se resbalaron los Lucio

Se resbalaron los Lucio

¿Por qué los colombianos exportamos niños en adopción, como exportando flores?

14 de mayo 2017 , 02:37 a.m.

Fue mucho más efectiva Viviane Morales cuando logró que la Corte Suprema de Justicia no investigara los sobornos a los congresistas para precluir la investigación del 8.000, alegando que el voto era inviolable. Es inviolable, claro, cuando no es producto de una gabela. Pero no cuando el gobierno de turno repartió hasta lo que pudo para mantener al Presidente en su cargo.

Ahora la derrotaron en compañía de su cónyuge, el multipinto Carlos Alonso Lucio, quien ha recorrido todo el espectro político –ya en la guerrilla, ya en el paramilitarismo–, y ahora en la fe cristiana para impulsar el famoso referendo sobre adopciones, que se hundió.

Fue un triunfo de la democracia. Que no es simplemente la imposición de unas mayorías, sino un concepto muchísimo más elaborado que propende por la observancia de principios que no están a disposición de los juegos matemáticos ni el manejo cuantitativo de las mayorías. La democracia vela por que las minorías tengan derechos no aplastables. La democracia mantiene sus canales abiertos para que esas minorías ejerzan sus derechos. Y no todo el que tenga una mayoría en la democracia tiene la razón.

De lo contrario, regresaríamos al Génesis. Al comienzo del mundo: no habríamos construido nada de civilización porque todo puede ser destruido todo el tiempo por las mayorías. El episodio Lucio-Morales es la confirmación virtuosa de que de ese debate la democracia en Colombia salió fortalecida, y goza de buena salud.

Y le tengo una mala noticia a la pareja Lucio: el artículo 159 de la Constitución dice que los referendos son apelables ante la plenaria de la respectiva Cámara cuando hayan sido rechazados en primer debate. Pero este era el tercer debate, puesto que ya venía de ser aprobado en primer debate en comisión 1.ª de Senado, y en segundo en su plenaria. Por lo tanto, la plenaria de Cámara debería rechazar fulminantemente la solicitud de Lucio. Y no va más el tema.

Que, además, estuvo planteado río abajo y no río arriba. Es decir, ni una sola vez los Lucio se detuvieron a analizar que el problema original no es la adopción, sino que haya niños para adoptar. Hay tantos que vienen desde el extranjero a adoptarlos. ¿Por qué los franceses viajan a Colombia a buscar niños adoptables, pero ningún colombiano se va a Francia a adoptar niños? Porque allá no hay niños para entregar en adopción. Están al lado de sus familias compuestas por hombre y mujer, mujer u hombre solos, solteros o viudos, mujer con mujer, hombre con hombre y todo lo contrario. Están en sus hogares.

En cambio, en Colombia exportamos niños como flores. Y siempre son niños pobres. No hay niños ricos para adoptar. Que haya tanta oferta toca con la estructura social del país.

Los que no llegan a la plataforma de adopción se mueren apaleados y desnutridos en sus casas, como la niña Sarita, de Armero, que, abandonada por su madre, estaba en tremendo estado de desnutrición con sus “padrinos”. ¿Supo Bienestar Familiar con anterioridad de su estado de abandono?

Y cada vez que eso sucede sale alguien a proponer que la cadena perpetua, que la pena de muerte se aplique en Colombia para sus autores. ¿Pero qué estamos haciendo realmente para que eso no suceda? ¿Por qué los colombianos exportamos niños en adopción?

Si no tuviéramos tantos niños abandonados, familias de hasta tres y cuatro hermanitos esperando un nuevo hogar, los Lucio no estarían practicando su religión para, con el dedo que pretendían levantar, señalar en Colombia quién puede adoptar un niño y quién no. Como Herodes. Cuáles niños tienen derecho a salvarse al lado de una nueva familia y cuáles están condenados a una durísima vida solitaria en el sistema estatal.

Y qué tan interesante. Al procurador Ordóñez lo persiguieron porque lo acusaban de mezclar sus creencias con sus obligaciones como Procurador.

¿Qué habría pasado si la pastora Viviane no se cae de la Fiscalía y hubiera estado allí cuatro años practicando en política criminal sus sermones y sus ayunos? Después no nos fue mejor con Montealegre. En este caso sí queda muy apropiado decir: que entre el diablo y escoja pareja.

Entre tanto... ¿Le niegan libertad condicional al exministro Diego Palacio y sale el monstruo de El Nogal?

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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