Por qué votaré Sí

Por qué votaré Sí

Voy a votar Sí para derrotar a las Farc en las urnas.

04 de septiembre 2016 , 12:15 a.m.

No sigamos mintiéndonos. El acuerdo firmado con las Farc no va a traer la paz, ni mucho menos una paz estable y duradera en Colombia. Ese concepto se convirtió en un eufemismo. ‘Paz’ es una palabra muy desvalorizada porque ha sido vulgarmente feriada a punta de su mal uso y abuso, al son de palomitas y bombas blancas.

Lo que seguramente traerá la firma del acuerdo con las Farc será una mejora relativa en el orden público, al desmovilizarse un ejército enemigo del Estado colombiano. Ahora las Fuerzas Armadas podrán concentrarse en perseguir simplemente hampones, ahí sí, sin eufemismos políticos.

Es cierto que todo eso se logrará a costa de la impunidad de los delitos atroces cometidos por las Farc. No tiene ninguna proporción el sufrimiento que ellas le han causado al país, frente a las “sanciones” que pagarán sus cabecillas haciendo servicio social obligatorio y siembra de hortalizas.

La desaparición de la franquicia ‘Farc’ implicará un problema de orden público distinto al de enfrentar una infraestructura guerrillera cuyo fin era tomarse el Estado por las armas. Pero que no era ni muchísimo menos el principal factor de criminalidad en Colombia, así las Farc, conceptualmente, ocupen el primer lugar de la delincuencia en el ideario del colombiano común.

El homicidio, el secuestro, el narcotráfico, las vacunas, los hurtos, delitos que no se inventaron propiamente las Farc, no desaparecerán del país. Los seguirá practicando la delincuencia común, sin cilindros, sin pescas milagrosas, sin toma de pueblos, sin voladura de oleoductos ni de clubes sociales. Simplemente continuará dedicada a lo que hace la delincuencia común: no a destruir pueblos, sino a hacerse rica.

Pero he decidido votar Sí al plebiscito porque después de reflexionarlo mucho, y de estar emocionalmente inclinada por el No, no le encuentro a este ninguna utilidad.

De ganar el No en el plebiscito, no resolvería ninguna de las cosas que ofenden tanto al pueblo colombiano del acuerdo con las Farc, como son la impunidad, la elegibilidad y las fortunas escondidas. Y si bien no creo en el regreso automático a la guerra, el lobo con el cual Santos nos viene amenazando, tampoco es cierto que sea factible la renegociación del acuerdo que propone el uribismo. Nadie que haya negociado lo que obtuvieron las Farc volvería a sentarse a una mesa a sacar menos, y esa es la cruda verdad.

No veo cómo pueda ayudarle al país que gane el No, así sean absolutamente válidos muchos de los argumentos que exponen Álvaro Uribe y su aplicada bancada del Congreso. Y dejo expresado aquí que respeto profundamente a los del No, y encuentro repugnante que se los estigmatice como amigos de la guerra, como arma de la campaña del Gobierno por el Sí.

Pero, sobre todo, voy a votar Sí porque no quiero entregar el timón de los acontecimientos que se nos vienen, que no serán fáciles y que nos llenarán de reclamos justos.

Voy a votar Sí para tener la autoridad moral de señalar los peligros y los abusos que nos esperan.

Voy a votar Sí para derrotar a las Farc en las urnas.

Voy a votar Sí porque no resistiría pasarme el resto de lo que me queda de vida pensando qué habría pasado en Colombia si...

Voy a votar Sí porque no me gusta el país que tenemos, y lo mejor que podemos hacer para perpetuarlo es quedarnos quietos.

Voy a votar Sí porque es ético tenderle la mano al enemigo que nos la tiende. Pero también para poder mirarlo a los ojos cuando nos traicione.

Votaré Sí porque el No nos deja en el pasado y quiero ser protagonista de las cosas que están por venir.

Voy a votar Sí, aunque el futuro sea tan impredecible como los terremotos. Si son solo ruinas lo que nos espera, quiero votar Sí para poner la primera piedra de una futura Colombia en construcción. Donde los del Sí y los del No nos encontraremos para convivir, que será la prueba, ahí sí, de la verdadera paz.

Entre tanto... Es irónico que la Corte Europea de Derechos Humanos, que impidió la extradición a Colombia de Yair Klein, el israelí que entrenó a la primera generación de paramilitares y concretamente a los asesinos de Galán, sea la misma que vaya a elegir a los magistrados que juzgarán a los responsables del conflicto.

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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