La farmacéutica y la JEP

La farmacéutica y la JEP

¿Cómo van a hacer los 5 electores de los magistrados de la JEP para tener la lista definitiva?

30 de julio 2017 , 02:02 a.m.

Esta es la hora en la que todavía no he podido entender por qué en el comité para la escogencia de magistrados de la JEP hay tres extranjeros de cinco, pero tampoco por qué hay una farmacéutica.

Sobre los extranjeros, supongo que le tiraron el Gobierno y las Farc a hacer una elección aséptica dentro de la polarización nacional que hoy rodea al proceso de paz; pero lo que resultó fue un método aberrante, ese de poner a tres extranjeros que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia y desprovistos de todo contacto con la realidad del país a mirar hojas de vida de jueces y abogados.

Igual de inquietante es el tema de la farmacéutica Claudia Vaca, y la explicación que ella da: “Me nombraron por no ser abogada y por ser mujer”. Pero ser mujer no le agrega mérito alguno a su capacidad de ocupar ese cargo. En cambio, no ser abogado sí se lo quita. Es como si yo estuviera buscando una farmacéutica y dijera en el aviso: “Requisito indispensable, que no sepa de equivalencias, biodiversidad, biosimilares, genéricos, medicamento de marca ni de denominación común internacional”.

A esta señora la escogieron porque no sabe de derecho penal, ni sabe de pruebas, ni de procedimientos, ni de recursos, ni de derecho constitucional, ni internacional ni de historia de Colombia. Y aunque no dudo de que debe ser una excelente farmaceuta, para revisar y escoger o descartar mecánicamente hojas de vida que cumplan los requisitos objetivos que se les exigirán a los aspirantes se habría podido contratar un ‘call center’.

Las pocas entrevistas que ha dado la doctora Vaca contienen gran desprevención y candor. Es la simplicidad total que produce la ignorancia. Según el ‘Tesoro de la lengua’, de Sebastián Covarrubias, Hombre (o mujer) simple “vale hombre sencillo, sin ningún doblez, justo y bueno. Simple, algunas veces significa el mentecato, porque es como el niño o la tabla rasa, do no hay ninguna pintura, por tener lesa la fantasía y los demás sentidos y no discurrir en las cosas con razón ni entendimiento”. De manera que una persona simple es un alma buena que carece de mala intención. Pero en este caso la simpleza es un poco más compleja, ya que denota una inocencia pueril para desempeñar una alta misión de Estado, de lo cual la persona no sabe nada, y tampoco ve las complejidades que tiene por delante.

A ella le parece genial que a los futuros magistrados de la JEP les exijan los mismos “altísimos” requisitos que a los demás magistrados de la justicia ordinaria. Que incluyen haber nacido en Colombia, ser abogado, no haber sido condenado y haber trabajado por lo menos diez años, nada muy complicado: prácticamente se reduce a estar vivo y tener cédula. Pero entre requisitos y condiciones, hay una diferencia grande. No todos los abogados que cumplen con los requisitos tienen las condiciones para ser magistrados. Una farmacéutica es poco probable que reconozca estas diferencias en el ámbito jurídico.

Y cuando le preguntan que qué van a hacer los cinco electores de los magistrados de la JEP para tener la lista definitiva en dos meses y medio si se inscriben entre cinco mil y siete mil candidatos o más, como puede pasar, ella responde con su candor que para eso están los cedazos. Que no se entiende cuáles son, distintos de los de eliminar gente por falta de requisitos. Pero entre dos personas que los cumplen, ¿a cuál elegirán los extranjeros y la farmacéutica? No sabemos. Tendrá que ser muy afilada la cuchilla, pues los escogidos solo serán 20 para juzgar y fallar, y 18 de salas especiales para investigar, sustanciar y tramitar los procesos. Y habrá 13 magistrados más (y 4 juristas expertos extranjeros como magistrados suplentes); 51 en total, a $ 30’000.000 por mes. Y todo genial. De manera que quedarán miles por fuera y quizás jamás sabremos con qué criterios los habrán descalificado. Aunque lo nieguen, no es de descartar que tendrá mucho que ver con lo ideológico.

Aunque, pensándolo bien, de pronto a la doctora Vaca la escogieron para lo que ella sabe hacer: para que busque la fórmula química que salve del desastre a la JEP, este gran paréntesis que se le abrió al sistema judicial del país. NaCl, como la de la sal.

Entre tanto… Rico ser hijo de Maduro para alojarse un mes en el Ritz de Madrid.

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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