¿Acaso no ocurrió?

¿Acaso no ocurrió?

Quizás nunca sepamos por qué 'El Espectador' 'negrió' a la reina Isabel II de Inglaterra.

06 de noviembre 2016 , 11:56 a.m.

Curiosamente ‘El Espectador’, en su edición impresa, no cubrió la visita del presidente Santos a la reina Isabel II, jefa de Estado del Reino Unido y de los Territorios británicos de Ultramar.

Su único registro gráfico corrió por cuenta del magistral Héctor Osuna, con lo cual me declaro más que satisfecha. Con solo dos caricaturas, superó con creces los detalles de las fotos reales omitidas por ‘El Espectador’, una de ellas con Santos haciéndose una selfi mientras se encaramaba a la carroza dorada real.

Este periplo del Presidente tenía graves riesgos de quedarse varado en lo superficial. No en vano la corte inglesa es la más elegante y sujeta a la etiqueta milenaria. Sus palacios contienen los secretos que definieron al mundo que conocemos. La reina Isabel II, a sus 90 años, la más longeva de 1.000 años de monarquía, monta a caballo y es capaz de permanecer de pie hasta 90 minutos seguidos, como se lo demostró al presidente Santos, aunque se le ponga el ojito rojo. La noticia principal del paseo a donde los Windsor habría podido ser el ‘look’ de la Primera Dama; por la mañana, impecable, vestida por Pepa Pombo, pero inexplicablemente sin un tocado protocolario en la cabeza. Y por la noche, divina, vestida por la joven pareja bogotana Leal-Daccarett, pero donde no faltaron las críticas por mandar a Tutina a la corte inglesa vestida de toque flamenco. A mí sí me gustó mucho esa pieza de terciopelo azul medianoche con sus borlas en seda blanca terminadas en perlas. Los boleros son la tendencia del momento. Luego venía el interés morboso por la lista de los 170 invitados, entre exclusivos y colados, a cenar en Buckingham, con 4.000 cubiertos y más de 1.000 copas y platos diferentes. El menú: langostinos grises en salsa de azafrán, faisanes de Windsor (pájaros que llevan el apellido familiar) y de postre, ‘slice d’entremet crémeux aux mangues et fruits de la passion’, que traduce ‘crema de mango con maracuyá’. Al Presidente ese día lo llevaron en carroza dorada desde la ceremonia del Horse Guards hasta el Palacio de Buckingham, que, según Google Maps, en carro se habría tomado cinco minutos, y a pie, 15. Todo se justificaba. El invitado era el nuevo nobel de paz, a quien la primera ministra Theresa May, como un bálsamo, lo sacó del apuro: “Gracias a su compromiso, usted está ‘ad portas’ de firmar un nuevo acuerdo de paz”.

Hay que corroborar si después de tanta carroza el Gobierno trae de Londres algo conciso. Dice la única notícula de ‘El Espectador’ que ofrecen 25 millones de dólares para agricultura y transporte. Suena poco, pero se les viene el ‘brexit’. ¿Por qué no hay inversión inglesa en carreteras colombianas? La hay sobre todo española, italiana, francesa, belga, israelí. Si el Presidente logró tentar a los ingleses a que vengan a invertir en cierres financieros, en carreteras, puertos y aeropuertos, este viaje se salva.

Dicho lo anterior, no encuentro muchas razones para ese silencio periodístico de ‘El Espectador’. Como dijo una periodista de televisión, se trataba, al fin y al cabo, nada menos que de “la única primera visita de Estado de un presidente colombiano invitado por la Reina Segunda de Inglaterra”.

Mis teorías son: 1) El primer día se les pasó. 2) Al Segundo día les pareció genial vender la idea de un diario independiente, que consideraba el viaje de Santos a Londres una frivolidad indigna de ser registrada. 3) Pensaron que si no sacaban registro gráfico de toda esa parte frívola del viaje de Santos al Palacio de Buckingham lo protegían.

Las tres disculpas me parecen malas. 1) Un olvido se corrige al día siguiente. 2) Más frivolidad es suponer que una visita de Estado del Presidente de Colombia a alguna parte del mundo no requiere un cubrimiento profesional periodístico. 3) Si a ‘El Espectador’ le daba miedo mostrar tanta inevitable ridiculez, nos dejó a todos desinformados acerca de si todo eso se justificaba por un fin noble ulterior.

‘El Espectador’ ‘negrió’ a la reina Isabel II de Inglaterra. Si dependiéramos solamente de este importante periódico, ningún colombiano sabría que Santos salió de Bogotá. Pero a lo mejor ‘El Espectador’ tiene razón, y todo fue un cuento de hadas.

Entre tanto... Miren ‘The Crown’, nueva serie de Netflix para corroborar la importancia de Isabel II.

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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