Si fuera...

Si fuera...

Con los políticos sí se puede generalizar: son muchos los que presentan este mismo perfil marrullero

06 de julio 2017 , 12:00 a.m.

Es entretenido tratar de describir a las personas, o al menos un aspecto de ellas, comparándolas con cosas concretas y sencillas como en el juego ese de “si tal persona fuera una flor, ¿qué flor sería?, ¿y si fuera un animal?, ¿y si fuera árbol?” y así, seguir con las correspondencias que a uno se le antojen.

Pensando en esto se me atravesó el extraño episodio de la cámara abusiva que ‘le pegó’ al subsecretario del Senado porque me ha dado vueltas en la cabeza la imagen del tipo y la burda coreografía que montó, tan infantil y tan diciente de la calidad y colorido de su espíritu y de las tantas alegorías que podría inspirar hasta el tono de su voz cuando dijo “estoy consternado”, sin asomo de consternación alguna.

El tema del señor Cruz ya está trillado, lo superan en relevancia otras denuncias por corrupción y delitos mucho más graves de servidores públicos a los que, como a él, no les da vergüenza burlarse de sus colegas ni de quienes los eligen. Pero su montaje no dejará de ser interesante como una ilustración cruda de lo que es la mediocridad del político en todo su esplendor.

Qué podrá parecerse al andar fisgón de ese hombre por los corredores mohosos del Congreso, jadeando, lamboneando

Es fácil definir con palabras breves y directas al criminal sin atenuante, pero más complejo es encontrarlas para delinear ese tipo de personalidad parda y viscosa, casi imposible de comparar con la esencia de un animal, de una flor o de un árbol en el juego del “si fuera” sin correr el riesgo de ofender a esas especies sagradas por naturaleza. Qué podrá parecerse al andar fisgón de ese hombre por los corredores mohosos del Congreso, jadeando, lamboneando, esperando a que a alguien se le caiga algo que le convenga para seguir comiendo del basurero del poder, pero ese tipo de poder igual a su merodeo, primitivo, centavero, avaro.

Habría que pensar en una metáfora que no incluya un ser vivo, sino en algo así como un brebaje preparado con un líquido también indefinible, turbio, baboso, o también en una textura, que en este caso tendría una superficie resbalosa y un color entre gris y mostaza. Mi intención no es ensañarme con el ‘pobre’ subsecretario, sino partir de lo que nos dejaron ver las cámaras que pudieron filmarlo para generalizar, porque, sí, con los políticos sí se puede generalizar, ya que son muchos, ¡demasiados!, los que presentan este mismo perfil marrullero, pusilánime y, para la infinita desgracia de los ciudadanos, penosamente exento de señorío y de grandeza.

MARGARITA ROSA DE FRANCISCO

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