Mayo 8 de 2008
Birmania
Las noticias de Myanmar indican que la venganza de la Tierra viene en serio. La embestida del ciclón 'Nargis' dejó más de 100 mil muertos, según Shari Villarosa, representante de Estados Unidos en Rangún. Agregó que el régimen militar de aquel país es "muy paranoico". Paranoico por qué, se preguntará usted, porque se trata de una junta militar que teme que los cooperantes camuflen en sus aviones estrategias para tumbar al régimen. Y uno sabe aquí qué puede ser más insólito, si la presión para obligar a Birmania a que se deje ayudar o la paranoia de un gobierno dictatorial que prefiere pudrirse entre sus propios muertos, ante el riesgo de ser depuesto por mano ajena. Y en la mitad de tamaña insensatez, miles y miles de pobres, como casi siempre, naufragando entre la avaricia de los poderosos y la venganza del Planeta, que, sea el momento de repetirlo, también es consecuencia de la avaricia de los poderosos.
Los militares gobiernan Birmania desde 1962, y tuvieron la luminosa idea de convocar un referendo para cambiar la constitución. Eso iba a suceder en mayo, tomaron una medida precautoria: prohibir el "no" en la propaganda electoral. Pero no tuvieron en cuenta que un ciclón podría arruinar sus planes.
Ocurrió el 3 de mayo, pero las autoridades locales han dicho que en las áreas más afectadas, el referendo será el 25. Contra viento y marea.
Amnistía Internacional pidió este miércoles al gobierno que facilite la ayuda de manera urgente, también lo hizo el secretario de la ONU, Ban Ki-moon, el mismo que presidiera la última cumbre de Bali sobre cambio climático. La humanidad ha conocido dislates mayores, pero las muestras de indolencia de los gobiernos que se aferran al poder, aun por encima de una tragedia humana de semejantes proporciones, parecen cobrar en Birmania el máximo posible de estulticia que le puede caber a gobernante alguno.
Yo tenía la intención de referirme a los efectos previsibles del cambio climático global que ha señalado el Ideam para nuestras costas más pobres. Tenía la intención de relacionar el desastre de Myanmar con nuestra condición de país víctima de esta insensatez histórica de los países más ricos. Pero al buscar en Internet los datos sobre el ciclón, me encontré con que la conducta del gobierno de Birmania puede ser más peligrosa que cualquier huracán. Porque descubre que la problemática climática que hoy padece la humanidad entera, y no simplemente los más pobres, no es simplemente la consecuencia de un estilo de desarrollo que escogimos para entender el progreso, sino de una soberbia que elegimos también como forma de ejercicio del poder.
* Director, Centro de Aplicaciones de la Teoría del Caos
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