La improvisación

La improvisación

Lo de Pekín es una alerta para todo el mundo. Es la hora de planificar, no de improvisar. También el cielo de Bogotá está gris.

22 de diciembre 2016 , 07:36 p.m.

Colapsó el aire de Pekín por el carbono. Cerraron escuelas, restringieron el tráfico y pidieron a sus 22 millones de habitantes que se quedaran en sus casas. Vean las fotos. Algo similar ocurre en Nueva Delhi, Milán y otras ciudades superpobladas que evidencian el colapso de una civilización que equivocó su noción del progreso. Todos quieren tener un auto, pero hoy tienen que salir a la calle con tapabocas. O estamos todos locos o somos definitivamente la honrosa especie suicida del antropoceno. Parar en seco, pide William Ospina. Parar y pensar de nuevo, antes de que sea tarde. El mundo no puede seguir estimulando el consumo de combustibles fósiles, pero la transición hacia las renovables tiene que ser planificada y responsable. Ya es hora de que Colombia se sienta parte de esta realidad global y actúe de acuerdo con las tendencias internacionales.

El Gobierno no puede seguir improvisando, como acaba de ocurrir en materia de impuesto al carbono. Estuvimos a punto de hacer el oso mundial si la reforma tributaria hubiera gravado el gas natural y no el carbón, como estaba en el proyecto que se presentó al Congreso. Por eso la rectificación de última hora no convence. ¿Cuál es el argumento para gravar el uso del gas en petroquímica y refino (como quedó en la reforma)? Se perdió la oportunidad de avanzar, mediante regulaciones del mercado, hacia una economía baja en carbono, lo cual habría facilitado los compromisos del Acuerdo de París. Y a propósito, ¿se concertó ya con el sector privado la reducción del 20 por ciento? ¿Hay una coordinación adecuada entre Minambiente, Minminas, Minhacienda, DNP para todo esto? ¿Está claro lo que para nosotros significa, en estas materias, la Ocde?

El gas natural es el combustible de transición por excelencia (otra tendencia global). Sus emisiones, por unidad de energía generada, son un 40 a 50 por ciento menores que las producidas por la combustión del carbón, y un 25 a 30 por ciento menores que las producidas por el fuel oil. ¿Por qué se ignoró todo esto? ¿Tuvo en cuenta que el uso del gas en hogares pobres evita el uso de la leña, con lo cual se mejoran los índices de desarrollo humano? Lo de Pekín es una alerta para todo el mundo. Es la hora de planificar, no de improvisar. También el cielo de Bogotá está gris. Otros fueron los tiempos azules de diciembre. ¡Felices fiestas!


Manuel Guzmán Hennessey
@GuzmánHennessey

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