Hora del sector privado

Hora del sector privado

Hoy actúan con responsabilidad desde la acción climática: la nueva esperanza de la sostenibilidad.

08 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

Me hizo caer en cuenta un viejo amigo que hace ya 25 años hablamos de sostenibilidad desde el sector privado. Algunos quizá un poco más, pero lo que quiero destacar es la evolución que ha tenido este pensamiento en tan corto periodo.

Dispensarán los lectores que lo haga desde mi experiencia, pues hace más o menos ‘esa edad’ trabajo con presidentes de compañías sobre los cambios necesarios para enfrentar el futuro. Pero el futuro ya llegó y se llama antropoceno, una era geológica en la cual la especie humana modificó la composición de la biosfera.

La escala del impacto es tal que, según científicos, más de la mitad de los servicios ecosistémicos del planeta están degradados o han sido usados de manera insostenible. El clima aumentó 0,87 ºC y se pierden especies e individuos de la nuestra (estos, a razón de cinco millones por año).

El futuro también se llama globalización: la era económica en que la humanidad perdió su sentido de pertenencia a la naturaleza y se creyó parte exclusiva de la tecnosfera. Error global. Pero hace 25 años nuestro sector privado contribuyó al diseño de una gestión concertada con el Ministerio de Ambiente, y se habló, por primera vez, de producción limpia. Recuerdo el intenso trabajo con los líderes del sector plástico y químico sobre su responsabilidad.

El futuro también se llama globalización: la era económica en que la humanidad perdió su sentido de pertenencia a la naturaleza y se creyó parte exclusiva de la tecnosfera.

El programa Responsible Care fue la respuesta, y hubo otras iniciativas sectoriales, pioneras en la región. Ha habido desde entonces una transformación en la forma de pensar de los empresarios. Recuerdo ‘como si fuera ayer’ que a pesar de que algunos pensaban que ‘lo ambiental’ no era más que un obstáculo para el desarrollo, todos acabaron impulsando la sostenibilidad.

Cuando entendieron la índole de la crisis abandonaron el postulado del crecimiento insensato. Y hoy actúan con responsabilidad desde la acción climática: la nueva esperanza de la sostenibilidad.

La Agenda de Acción Lima-París es el mejor ejemplo de ello: empresas de todo el mundo muestran sus programas de mitigación para hacer un mundo con menos carbono. Saben que el aporte del sector privado a la economía, por ser significativo, resulta decisivo para acelerar las transiciones. Opino que tenemos más o menos veinticinco años para consolidar esta tendencia. Y esta es también, quizá, la última oportunidad de todos: Estados, empresarios, ciudades, ciudadanos.


MANUEL GUZMÁN HENNESSEY

Columnistas

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