Cien mil casas gratis y mucho más
Por: LUCY NIETO DE SAMPER |
Facilitar a los más pobres el derecho de tener una vivienda digna es interés primordial del Gobierno. En desarrollo de un proyecto aprobado por el Congreso, ofrece subsidiar 140.000 viviendas a quienes deseen adquirir vivienda prioritaria, o vivienda de interés social, subsidio que consiste en rebajar, durante varios años, el 30 por ciento de la cuota mensual que se paga al adquirir el inmueble. Por desgracia, en Colombia, más de 2 millones de familias no tienen techo. Según cifras del Dane, solo el 35 por ciento, más o menos 1'100.000 familias, tiene vivienda formal, mientras que más de 2 millones de familias tienen vivienda informal.
Se calcula que 5,3 millones de familias ganan menos de 2 salarios mínimos; por lo tanto, no pueden obtener ayuda financiera para adquirir vivienda. De estas, 4,9 millones son familias pobres y 1,2 millones están en situación de pobreza extrema. Para afrontar tan penosa realidad, el Gobierno ayudará a financiar 140.000 viviendas a quienes tienen modesta capacidad de ahorro y favorecerá con vivienda gratis a 100.000 familias que viven en la miseria, sin posibilidad alguna de tener un techo digno.
Promover el desarrollo urbano y facilitarles a los más pobres la oportunidad de vivir bien fue parte de las propuestas que hizo el candidato Germán Vargas durante su campaña presidencial. Y por ser la vivienda popular interés prioritario del Gobierno, el presidente Juan Manuel Santos comenzó por revivir el Ministerio de Vivienda, fusionado con otros por el gobierno anterior. Y, puesto que Germán Vargas, su Ministro del Interior, conocía muy bien ese tema, lo nombró hace un mes Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio.
Cuando el presidente Santos anunció que, como parte de una política de desarrollo urbano y de acceso a vivienda digna, el Gobierno daría 100.000 casas gratis a familias en situación de pobreza absoluta, los críticos de oficio saltaron para acusarlo de populista. Todo porque la divulgación de la propuesta coincidió con la publicación de una encuesta que marcaba un descenso en la popularidad del Presidente. Pero las críticas no alteraron los propósitos del Gobierno, pues llevaba muchos meses trabajando grandes planes de vivienda popular.
Como lo ha explicado el ministro Vargas por todos los medios, la intención del Gobierno es impulsar en grande la vivienda popular, estancada desde hace 30 años, mientras a ojos vistas está desbordada la vivienda informal, por obra y gracia de urbanizadores piratas. Estos avivatos, aprovechando la ineficiencia o el descuido de las autoridades competentes, se han enriquecido; de paso, han causado graves problemas de urbanismo en municipios y distritos y, al mismo tiempo, han cometido la infamia de engañar y explotar a la gente más pobre y necesitada, a veces ignorante y siempre desamparada.
Para detener la piratería y atender a tanta gente sin techo, el ministro Germán Vargas está dedicado a sacar adelante las 100.000 casas gratis y las 140.000 casas con subsidio, y con enorme entusiasmo está impulsando a nivel nacional todas estas obras. Después de moverse en el Congreso como pez en el agua, el ministro recorre ahora el país cuadrando gobernadores y alcaldes, pues son funcionarios claves para hacer realidad los programas de vivienda gratis y de vivienda subsidiada y para que marchen a la velocidad que el Gobierno quiere para todos sus proyectos.
Lo que no puede pasar, pues al fogoso ministro podría darle un infarto, es que los funcionarios no se muevan, o se muevan a paso de tortuga, como ocurrió durante la pasada ola invernal. La necesidad vital de tanta gente: tener una vivienda digna, debe mover al aparato oficial a ponerlo todo de su parte. Ya que darles casa a los más pobres no es una obra de caridad. Es una obligación y un deber que no se pueden seguir aplazando.
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