Mentiras y verdades

Mentiras y verdades

Siglo y medio después, al fin se derrumban los falsos ídolos del esclavismo en EE.UU.

08 de junio 2017 , 12:00 a.m.

El alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, dio hace poco una lección que debería ser asimilada no solo en los Estados Unidos, sino en todos los países donde la historia ha sido deformada o sus aspectos más oscuros están encubiertos. Lo hizo al remover el último de los monumentos a los defensores de la esclavitud que hace un siglo y medio llevaron a su país a la guerra civil y estuvieron a punto de partirlo en dos.

El retiro de los monumentos no fue el resultado de una decisión unilateral del Alcalde, sino de un esfuerzo colectivo de los sectores más progresistas de la ciudad, que concluyó con el acto aprobatorio del Concejo Municipal. El primero en desaparecer fue un obelisco levantado en homenaje a los supremacistas blancos que combatieron al Gobierno después de la Guerra Civil. Siguieron las estatuas de Jefferson Davis, el presidente de la Confederación de los estados esclavistas del sur, y la del general P.G.T. Beuregard, uno de sus jefes militares. La última en ser removida fue la del general Robert E. Lee, comandante del ejército de la Confederación.

El retiro de los monumentos era una vieja aspiración de los defensores de los derechos civiles, que en los tiempos recientes cobró fuerza debido a las acciones violentas de los racistas. Por esto, su desplazamiento tuvo un significado de mucho mayor alcance que el hecho físico de su desaparición. Al efectuar el último retiro, el alcalde Landrieu pidió a sus compatriotas confrontar la cara oscura del esclavismo, que tristemente subsiste en quienes todavía reverencian a quienes lo ejercieron, promovieron o ampararon.

¿Cuántas veces los indígenas, los negros, los mestizos de condición humilde, los campesinos y los trabajadores colombianos han sido atropellados?

El Alcalde también advirtió que el retiro de los monumentos no buscó cambiar la historia, sino mostrar al mundo que el pueblo de Nueva Orleans es capaz de reconocer y entender lo que fue torcido en su pasado para enderezarlo, y lo que fue mentira para reemplazarlo por la verdad. Consecuente con esto, proclamó a los cuatro vientos que la Confederación perdió porque era una causa equivocada y dijo que era “perverso y absurdo” que la nación que aquella quiso destruir la tuviera en un pedestal.

La acción del alcalde Landrieu entraña enseñanzas no solo para su ciudad y su país, sino también para el mundo. En Colombia deberían resonar con fuerza sus palabras cuando dijo que “las heridas centenarias siguen abiertas porque desde el principio no fueron bien curadas”. ¿Cuántas veces los indígenas, los negros, los mestizos de condición humilde, los campesinos y los trabajadores colombianos han sido atropellados sin que los autores de los abusos hayan sido debidamente señalados y castigados, sino, en muchos casos, recompensados por sus delitos? ¿Qué nos dicen situaciones como las de Buenaventura y el Chocó, donde se ha robado impunemente a la población por parte de quienes han ostentado inmerecida e inexplicablemente el poder?

¿Cuántas veces nuestra “clase dirigente” ha empleado la mentira para ganar el favor popular en las urnas? ¿No es sintomático que un partido de derecha se autodenomine “Centro Democrático” cuando es fácil advertir que ninguno de esos términos se compagina con su fundamentalismo ideológico? ¿Y qué decir de otro partido que utilizó, al nacer, la U inicial de un apellido para que todos entendieran que pertenecía al uribismo y después siguió usándola contra el dueño del apellido?

Desde el disimulo y la desvergüenza para desconocer las culpas hasta cuestiones semánticas al parecer inofensivas, como las mencionadas atrás, son muchas las formas torcidas que en Colombia todavía no han sido enderezadas y las ocasiones en las que la mentira ha reemplazado a la verdad. Un buen ejercicio para comenzar las rectificaciones es la lectura de una pieza oratoria tan valiosa como la del Alcalde de Nueva Orleans, que en esta era de comunicaciones instantáneas y proliferación de redes sociales está al alcance de todo el que quiera encontrarla.

LEOPOLDO VILLAR BORDA

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA