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'La Bagatela'

Domingo 26 de febrero de 2017
Columnistas
Enrique Santos Molano

Enrique Santos Molano

'La Bagatela'

Quien quiera entender el presente que vivimos no tiene sino que leer La Bagatela para darse una idea precisa de por qué nuestras vicisitudes de hoy tienen raíces hondas.

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El Archivo de Bogotá acaba de publicar la tercera edición facsimilar de La Bagatela, el primer gran periódico político en la historia de nuestro país, redactado por don Antonio Nariño entre 1811 y 1812. La primera edición facsimilar la hizo el historiador y cronista de la ciudad de Bogotá, don Guillermo Hernández de Alba, en 1965, con ocasión del bicentenario del nacimiento de Nariño. La segunda, en el 2009, con una encuadernación artística, la sacó el infatigable editor Gerardo Rivas Moreno. Ambas agotadas.

Esta tercera edición facsimilar ha sido realizada con exquisito cuidado en la impresión, tras un laborioso proceso de Photoshop que permitió limpiar el texto de la 'maleza' que estorba la lectura en la edición original, defecto inevitable por la deficiencia de las maquinas impresoras de la época. La edición de La Bagatela, publicada por el Archivo de Bogotá, forma parte de la colección de facsimilares con que el Archivo quiere "poner a disposición del público en general algunos de los más importantes libros e impresos patrimoniales de la ciudad, que por su antigüedad y estado de conservación tienen restringido su acceso o son de difícil consecución", según dice en su nota de presentación el director del Archivo de Bogotá, Gustavo Adolfo Ramírez. La edición trae así mismo dos notas explicativas, escritas por los periodistas Rodrigo Silva Vargas y Bernardo Vasco Bustos.

Dentro del vasto conjunto de los escritos filosóficos, políticos, económicos, científicos, literarios y periodísticos de Antonio Nariño (uno de los tres libertadores, con Francisco de Miranda y Simón Bolívar), La Bagatela tiene una significación especial para los ciudadanos y ciudadanas de hoy. En los 38 números de ese periódico están planteados y discutidos la mayoría de los asuntos que en la actualidad se discuten en torno a la civilidad, los Derechos Humanos, la libertad de expresión, la reforma social, la educación, y avisan del peligro, entonces adivinado por Nariño, y hoy padecido por los colombianos, de que la ambición, el abuso y la concentración del poder político y económico en unas pocas manos pudieran convertir la libertad en privilegio de unos pocos y en derecho ilusorio (y nugatorio) de la mayoría de los habitantes.

Quien quiera entender el presente que vivimos no tiene sino que leer La Bagatela para darse una idea precisa de por qué nuestras vicisitudes de hoy tienen raíces hondas. Nariño lo previó casi todo y advirtió, con su ironía insuperable, contra el engaño y la farsa. Para mostrar un solo ejemplo, citaré el párrafo de apertura de La Bagatela:

"Es costumbre de todos los periodistas dar un prospecto de sus periódicos y amontonar en él todas las voces técnicas de las materias que ofrecen tratar. El público con semejantes entradas cree hallar un tesoro: se suscribe, se afana porque llegue el día en que se reparta el papel, y a pocos pasos se encuentra con el parto de los montes. El título del presente no nos provee de voces técnicas para engañar al público…".

Se comprenderá que un periodista que se propone no engañar a sus lectores, y que un político que levanta la verdad y la franqueza como su bandera, sería odiado por aquellos que en el engaño, la farsa y la mentira tenían su arsenal para hacerse al poder. Antonio Nariño, detestado a muerte por esos que veían en él un obstáculo para sus planes y ambiciones, fue amado por la gente, por los ciudadanos a quienes él les dio carta de civilidad y les enseñó a comprender cómo la libertad es el bien supremo de que pueden disfrutar las naciones, si las mayorías no se la dejan arrebatar por un puñado de logreros.

Quizá sea obvio recomendar la lectura de La Bagatela como el mejor legado del pasado para entender el presente. O quizá no lo sea tanto, pues lo obvio a veces pasa inadvertido; pero sí es un deber felicitar al Archivo de Bogotá por esta tercera edición facsimilar del histórico semanario, que servirá de preámbulo a la celebración de los doscientos cincuenta años del natalicio del libertador Antonio Nariño, para cumplirse el 9 de abril del año próximo.​

Enrique Santos Molano

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