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Juntos, Fidel y García Márquez

Domingo 11 de diciembre de 2016
Columnistas
Poncho Rentería

Poncho Rentería

Juntos, Fidel y García Márquez

Fidel era un ególatra dictador. Él y su camarilla arruinaron la economía cubana y apresaron a miles de críticos inofensivos. Desafiaba a USA, pero siempre tuvo vino y langostas.

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Llegan noticias de ‘Timochenko’, de Fidel, de Miami y del viaje presidencial a Oslo, motivo Premio Nobel. Hace 40 y 50 años todos los jóvenes inteligentes apoyábamos la Revolución cubana y a Fidel Castro, que denunciaba la injusticia social en América Latina. Entonces, Estados Unidos y la CIA bombardeaban las carreteras, ferrocarriles e ingenios azucareros en suelo cubano. El presidente gringo era John F. Kennedy, el irresponsable que invadió a Cuba en 1961 y lo derrotaron.

Fidel liberó a cinco mil invasores presos, los cambió por tractores. Lo feo, a esos presos en la prensa de izquierda los llamaban ‘gusanos al servicio de la CIA’; igual, a los humildes que huían del castrismo a la Florida en balsas y neumáticos. Toca decirlo: aún tengo vergüenza de haber sido insultador de los anticastristas. Brutal fue la CIA contra Cuba. Un avión con 108 deportistas cubanos fue dinamitado y todos muertos. Reventada su economía, obligaron a Fidel a dormir con Rusia en el mismo sofá y a declararse ‘marxista-leninista’. Por eso, Rusia le regaló petróleo durante 35 años.

Fidel, un buscapleitos profesional, insultó a Neruda llamándolo enemigo. Por el ‘Caso poeta Padilla’, llamó “sirvientes del imperialismo” a Cortázar, Vargas-Llosa, Semprun, los Goytisolo, Marta Traba, Celia Cruz, Olga Guillot y a 89 intelectuales de la izquierda sensata. Allí aterricé y concluí que Fidel ya no era mi jefe, era un ególatra dictador. Él y su camarilla arruinaron la economía cubana y apresaron a miles de críticos inofensivos. Fidel desafiaba a USA, pero siempre tuvo vino y langostas.

Innegable: Casa de las Américas y la diplomacia cubana pusieron su poderosa influencia para conseguirle el Nobel a García Márquez, el amigo de Fidel. Ahora llega Trump a endurecer el bloqueo a Cuba y los que seguimos amando esa isla bella y musical tendremos que defenderla como podamos.

Hoy, en La Habana, la policía política pisotea a las Damas de Blanco, 300 valientes mujeres con sus maridos presos. Murió Fidel, un gobernante que pudo hacer progresar a Cuba, pero no lo hizo por el bloqueo gringo y por ser un torpe buscapleitos. He visitado Cuba cuatro veces y volví queriéndola más. “El son se fue de Cuba”, cantaba Olga Guillot. Y Carlos Puebla le respondía: “Cuba, qué linda es Cuba, quien la conoce la quiere más”.

Poncho Rentería

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