Para allá no voy

Para allá no voy

El problema, que parecen no querer entender ni los taxistas ni el Alcalde, no es de tarifas sino de servicio.

02 de agosto 2016 , 04:00 p.m.

Empecemos con una obviedad: si algo demuestra la existencia y el éxito de Uber es que los usuarios estamos dispuestos a pagar un poco más por un servicio de calidad, en el que nos sintamos tranquilos, que nos lleve desde y hacia donde necesitamos y que garantice nuestra seguridad. En teoría, esa es la función primordial del transporte público individual de pasajeros.

Esta semana, el alcalde Peñalosa, mediante decreto, autorizó un incremento en la tarifa del servicio de taxis en Bogotá. En abstracto, si uno solo supiera que las tarifas han estado congeladas los últimos dos años, este ajuste parecería justo; en concreto, cuando uno hace un pequeño análisis del servicio que prestan y la forma como interactúan con el resto de la ciudad, no queda de otra que preguntarse en qué pensaba el Alcalde para tomar tal decisión.

Además de las consabidas prácticas de los taxistas, que ya son características del gremio y han permanecido gracias a la ineptitud (o complacencia) de quienes deberían encargarse de hacer cumplir la ley, como la denegación del servicio o el “ajustar el cambio” al múltiplo de mil más cercano (cuando tienen la delicadeza de cobrar lo que indica la tabla), cada vez es más frecuente ver cómo algunos taxistas agreden a sus pasajeros, a conductores particulares y especialmente a los conductores y pasajeros de Uber.

Antes, todo parecía indicar que para los taxistas no se aplicaba la misma ley que rige para el resto de los habitantes de la ciudad, lo que era muy grave; ahora, según parece, los demás ciudadanos estamos sujetos a la ley que decidan don Hugo Ospina y la cuadrilla que lo respalda y acata sus lineamientos de armar bloques de búsqueda, bajar pasajeros, agredir a conductores y dañar propiedad privada, lo que es más grave aún.

Todo esto sucede ante la mirada cómplice de una Alcaldía alcahueta que sube tarifas y supedita un aumento adicional únicamente a que baje la accidentalidad, pero que nada dice respecto de mejorar el servicio o garantizar la seguridad de los pasajeros, un ministerio de Transporte que por miedo o desidia ha permitido que continúe el vacío normativo y una Policía que simplemente observa cómo grupos de taxistas pasan por encima de la ciudad, usurpan las funciones policivas y someten a todos los bogotanos a sus caprichos.

Ojalá la energía y la capacidad organizativa que han demostrado estos taxistas la hubiesen usado alguna vez para controlar a sus pares que llevan a cabo ‘paseos millonarios’, agreden usuarios, adulteran taxímetros y que, en general, han hecho que muchos bogotanos miremos a los taxistas, entre el miedo y la impotencia, como un mal inevitable.

Según parece, son muy fieros para atacar a quien pudiese quitarles una porción del negocio, pero incapaces de prestar un servicio de calidad; muy al estilo de las mafias que mantienen sus monopolios mediante la fuerza y la intimidación.

El problema, y eso es lo que parecen no querer entender ni los taxistas ni el Alcalde, no es de tarifas sino de servicio: mientras sigamos sintiéndonos prisioneros de un gremio que se comporta como mafia, que prefiere inspirar miedo a brindar un servicio decente y que presta un servicio público al vaivén de sus caprichos, muchos pasajeros les seguiremos diciendo a los taxis “qué pena, para allá no voy”.


Juan Camilo Dávila
@elcachaco

MÁS COLUMNAS

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA