Las tres chinitas

Las tres chinitas

Una niña poeta que era mi guía comenzó a enseñarme cómo se sale de cualquier bosque.

04 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Desde que en 1970 asistí a Villa de Leyva a la fundación del tercer partido, de Anapo, y puse con el Monje Loco sobre la inmensa plaza empedrada y atiborrada nuestro tenderte con el 'Libro Rojo de Rojas', donde denunciábamos que le habían robado las elecciones al general, me prometí algún día establecer mis huesos donde viniera a estirar los pies Antonio Nariño.

Dos de las últimas y mayores experiencias vivenciales —geográficas y energéticas— de este andariego literario han sido marcopolear la China, yendo al encuentro de poetas en Zunyi, provincia de Guizhou, desde donde Mao Tse Tung emprendiera la larga marcha, y venir a establecerme con mi mujer y mi harem de libros al pie de la laguna de Iguaque, en Villa de Leyva, residencia virreinal y cuna del heroico don Antonio Ricaurte, donde pienso darles mate a mis también explosivas obras completas, que consistirán en contar lo que me ha pasado por los ojos y las cobijas en los últimos 60 años.

En el país de los ojos rasgados, una niña poeta que era mi guía comenzó a enseñarme cómo se sale de cualquier bosque. Y en Villa de Leyva me encuentro con tres preciosas damas chinas de mediana edad, instaladas en una apoteósica casa finca alrededor de un laberinto energético como el de la catedral de Chartreux, recreado por Isabela Chow, quien lleva la batuta en asuntos mágicos y esotéricos. Christina Chow, la pintora, dispone de un colosal estudio donde se ensimisma e inspira en Fra Angelico, y Elena Li Chow ha escrito el libro de cuentos que acaba de publicar en Icono Gustavo Mauricio García.

He leído fascinado la serie de relatos, y esa lectura me ha servido para comprender cómo viven y piensan y reaccionan y aman y sufren nuestros tan lejanos vecinos de ojos rasgados.

Las tres nacieron en Taiwán, hijas de un diplomático que, desde muy niñas, las condujo a Malasia, Argentina y luego a Colombia, donde se sumergieron en el idioma español, en la literatura de Occidente y en la observación rigurosa de los territorios y las costumbres.

El libro de trece cuentos de Li se titula 'Ojos rasgados', como es la primera característica con que definimos a la millonaria población china, y digo millonaria por la cantidad de habitantes, aunque en el caso de Elena Li también podría decirse que por su ilimitada imaginación de oro, y algo de su cuenta bancaria. Porque fue durante veinte años, desde Pekín, una potentada representante de las principales productoras del cine norteamericano, que llevó a las pantallas de su inmenso territorio, fatigadas de los rodajes propagandísticos que sabemos. Gracias a sus gestiones, China es hoy la segunda mayor taquilla del mundo.

Los episodios de nuestra cuentista se suceden en China, Mongolia y Japón. Aunque podrían ser vivencias propias o de las que fuera testigo, son enunciadas en primera persona masculina y femenina de protagonistas orientales u occidentales. El estilo es terso, brillante, minucioso en las descripciones físicas y mentales y emocionales, y por lo general desembocan en finales atroces, sorprendentes, inesperados. Casi todos los argumentos de estos cuentos servirían para guiones peliculeros. Y así se llenarían las arcas de la autora y el editor, más que con la venta de los libros en español. Pero sé que está siendo recibido con avidez en esta localidad maravillosa, llena de inmigrantes culturales que están haciendo de ella una nueva Arcadia.

He leído fascinado la serie de relatos, y esa lectura me ha servido para comprender cómo viven y piensan y reaccionan y aman y sufren nuestros tan lejanos vecinos de ojos rasgados. Mi emoción se duplica con la vecindad de las tres cariñosas chinitas en esta villa milagro, donde estaremos esperando que vengan a instalarse nuestro querido editor Gustavo Mauricio y su esposa. Nos confabularemos para que con la inminente traducción al mandarín podamos hacer lo que Li hizo con las películas y llenarnos con las merecidas regalías. Y así, comenzaríamos por donar una sala de cine a Villa de Leyva.

JOTAMARIO ARBELÁEZ
jotamarionada@hotmail.com

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.