Evocación nostálgica de Manizales

Evocación nostálgica de Manizales

En ‘Tierra de leones’, Leonardo Quijano lleva a cuestas sueños sin realizar e ilusiones truncadas.

20 de octubre 2017 , 12:00 a.m.

La presencia en Manizales, durante la pasada Feria del Libro organizada por la Universidad de Caldas, de Eduardo García Aguilar, el escritor manizaleño residenciado en París, motiva esta nota sobre su novela ‘Tierra de leones’, publicada en México en 1983, reeditada por la Gobernación de Caldas en 1997 por sugerencia del Centro de Escritores de Manizales, que entonces presidía Orlando Sierra Hernández.

La obra forma parte de la trilogía que García Aguilar escribió sobre la ciudad, conformada por las novelas ‘Bulevar de los héroes’ y ‘El viaje triunfal’. En estos libros, el autor toma a Manizales como espacio geográfico, retratando la ciudad con una prosa de exquisita factura, en un ritmo narrativo sostenido. ‘Tierra de leones’ es una evocación nostálgica de Manizales.

El hilo argumental de la novela está centrado en el regreso a su ciudad, después de varios años de ausencia, de Leonardo Quijano, un personaje en la vida cultural de Manizales. Quijano trata de encontrar entre la gente de su entorno su propia identidad, perdida en sus viajes por el continente europeo. A través de un narrador omnisciente que domina casi todo el texto, Eduardo García Aguilar nos va develando la existencia de Leonardo Quijano, su angustia existencial, sus momentos de lucidez intelectual, sus preocupaciones artísticas. El hilo conductor de la novela va llevando al lector por los mismos caminos que en vida anduvo su personaje central. El palacio de Bellas Artes, el viejo teatro Olympia, la estación del ferrocarril y la catedral son evocados con nostalgia.

La novela nos muestra a Leonardo Quijano en sus momentos de gloria, cuando al regresar a la ciudad de sus ancestros es nombrado secretario de Bellas Artes por el gobernador Cleofás Rebolledo. Desde esta posición, Leonardo Quijano aspira a rescatar el buen nombre de la ciudad en el campo cultural, su pasado glorioso, su tradición literaria. Es así como promueve actos culturales, recitales poéticos, encuentros de escritores. Y simboliza su actitud con los tres camellos que recorren la ciudad de extremo a extremo ante la mirada estupefacta de las mismas autoridades. En ‘Tierra de leones’, Leonardo Quijano es un ser humano que lleva a cuestas su fardo de nostalgias, sus sueños sin realizar, sus ilusiones truncadas. Eduardo García Aguilar muestra al personaje en su esencia humana.

Eduardo García Aguilar toma partido en esta novela para cuestionar a una clase dirigente que ha manejado los asuntos administrativos a su antojo

‘Tierra de leones’ hace Manizales su tema central. Su historia, su vida cultural, sus personajes, su arquitectura, su geografía quebrada aparecen como complemento afortunado de su temática. El novelista nos relata, en una prosa de grandes connotaciones artísticas, cómo fue el incendio de 1926 que prácticamente destruyó la ciudad, cómo se inició la construcción de la catedral, de qué forma se celebró el centenario. Asimismo, nos cuenta, con gran fuerza narrativa, cómo fue el terremoto que destruyó una de las torres laterales de la catedral, cómo era la actividad política de una época determinada, cuál era su movimiento cultural. Habla sobre el edifico de la Gobernación, sobre la desaparición del cable aéreo y sobre la construcción del aeropuerto La Nubia.

El manejo de las técnicas narrativas en ‘Tierra de leones’ muestra a un escritor maduro. Usa el personaje narrador de la misma forma como lo hace con el narrador omnisciente. Aunque la novela es escasa en diálogos, cuando estos aparecen en el texto son bien logrados, con mucha fuerza expresiva. Eduardo García Aguilar comprueba aquí que es un narrador fornido, con calidad literaria, que sabe manejar los recursos del lenguaje. Las descripciones físicas de los personajes son afortunadas. Miremos este ejemplo: “Tenía los dedos y los dientes amarillos por la nicotina, las manos temblorosas, los ojos cubiertos por adiposidades opacas, el rostro inseguro, desencajado y su dicción gangosa, imposible, casi onomatopéyica”.

El personaje central de la novela, Leonardo Quijano, está muy bien retratado. La forma como el escritor nos va enseñando ese estado de degradación humana en que va cayendo Quijano a causa de su pérdida de la razón está excelentemente narrada. Eduardo García Aguilar toma partido en esta novela para cuestionar a una clase dirigente que ha manejado los asuntos administrativos a su antojo. El mismo surgimiento de un grupo inconforme que se denomina Los fundidistas, integrado por personas con inquietudes artísticas, que condenan a la clase dirigente, comprueba ese compromiso del escritor con la realidad política de su ciudad. ‘Tierra de leones’ es un libro que hay que leer si queremos conocer un poco más la Manizales del pasado.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA