Buga: 446 años de historia

Buga: 446 años de historia

Para que esa fundación fuera posible, antes los españoles tuvieron que enfrentarse en crueles combates a una tribu que se resistía a dejarse despojar de sus tierras: los bugas.

29 de agosto 2016 , 06:10 p.m.

El pasado 4 de marzo, la ciudad de Buga conmemoró 446 años de haber sido fundada. En efecto, esta ciudad donde se apareció en 1573 la imagen del Señor de los Milagros, que les brinda cobijo a 120.000 pobladores, que acoge cada año a miles de católicos que llegan a venerar al milagroso, fue fundada el 4 de marzo de 1570 por un grupo de hombres intrépidos, llegados de España después de la conquista. En esa fecha, luego de tres traslados, se fundó esta ciudad a orillas del río Guadalajara. Mas, para que esa fundación fuera posible, antes los españoles tuvieron que enfrentarse en crueles combates a una tribu que se resistía a dejarse despojar de sus tierras: los bugas.

Cuarenta y tres años después del descubrimiento de América, en el año 1535, los terrenos donde fue fundada la ciudad de Buga empezaron a ser ocupados por los españoles. Se tiene noticia de que, en ese año, una expedición comandada por el capitán Francisco de Cieza, que constaba de unos 100 hombres, fue enviada por Juan de Ampudia y Pedro de Añasco, capitanes españoles, para que exploraran los terrenos situados en la banda occidental del Cauca. Esto fue por los meses de abril y mayo de 1535. Los conquistadores se desplazaban por las riberas del río Cauca y, queriendo descubrir nuevos terrenos, le ordenaron a Francisco de Cieza que se adelantara en el recorrido.

Cuando los conquistadores llegaron a los terrenos de lo que hoy se denomina Guadalajara de Buga, se encontraron con varias tribus indígenas. La principal de ellas, denominada ‘los bugas’, estaba asentada en una amplia región, al pie del cerro Pan de Azúcar. En su vasto territorio existían varios cacicazgos que, una vez sometidos por los españoles, fueron desapareciendo. Entre otros, a orillas del río Guadalajara, en lo que es hoy la ciudad de Buga, estaba el cacicazgo de los sepulturas; cerca de la hoya del río Amaime, los capacarís; en lo que hoy es El Cerrito, los guazábaras. Todos tenían como líderes a caciques que no hicieron amistad con los conquistadores.

Francisco de Cieza es considerado la primera persona que descubrió las tierras donde años después se fundaría la ciudad de Guadalajara de Buga. Según textos históricos, Sebastián de Belalcázar se convirtió en el segundo conquistador que pisó estas tierras. En efecto, en los primeros meses del año 1536, casi un año después de que estos terrenos fueran pisados por Francisco de Cieza, llegó Belalcázar. Sin embargo, en esa primera exploración no le fue bien. Le tocó enfrentarse a unas tribus guerreras que le impidieron el avance. Eran los pijaos, que habitaban la parte alta de la cordillera. Ellos les ayudaron a los bugas en su lucha para enfrentar a los invasores.

Desde el año 1541, seis años después de que llegara a estas tierras Sebastián de Belalcázar, un hombre que acompañó al mariscal Jorge Robledo en sus correrías por tierras que hoy forman el norte de Caldas, el capitán Giraldo Gil de Estupiñán, intentó llegar para tratar de apaciguar a los indios. Quería convencerlos de que era necesario iniciar la fundación de una colonia para que la corona española aportara a su desarrollo. Este hombre salió de la antigua ciudad de Cartago, la que se fundó en las riberas del río Otún, donde ahora está localizada la capital del departamento de Risaralda. En su camino encontró un terreno apto para la fundación de una colonia. Y allí estableció una villa que llamó Bugalagrande.

Desde ese lejano año 1535, en que el capitán Francisco de Cieza emprendió el camino para encontrar estas tierras, han pasado 481 años. Es decir, 35 años antes de la fundación de Guadalajara de Buga ya se estaban preparando los pobladores para darle vida a una nueva colonia. Fue entonces cuando empezaron a mostrar liderazgo hombres como Rodrigo Díez de Fuenmayor, Ruy Báez de Sosa y Luis Velásquez Rengifo. Ellos lideraron el traslado al sitio donde hoy se encuentra la ciudad. ¿Razones para hacerlo? En el punto donde se habían establecido no existían buenos ejidos para repartir entre los colonos. Además, las tierras no eran aptas para la agricultura y, por tanto, impedían el crecimiento como comunidad.

José Miguel Alzate

Columnistas

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