Aerocafé: necesidad sentida de Caldas

Aerocafé: necesidad sentida de Caldas

Manizales sufre las consecuencias de los constantes cierres que hay en el Aeropuerto la Nubia.

19 de abril 2017 , 12:00 a.m.

En Caldas se ha venido hablando, durante el último año, sobre la reactivación del proyecto para construir el Aeropuerto del Café. Es como si un nuevo aire rondara una obra que desde hace doce años espera el compromiso del Gobierno Nacional para su ejecución. Desde la llegada a la gerencia de Aerocafé de la ex secretaria de infraestructura de Caldas, Amparo Sánchez, el proyecto ha tomado nuevo vuelo. La funcionaria ha venido haciendo gestión para tratar de sacar adelante una obra que Caldas reclama con urgencia. La construcción del aeropuerto en Palestina le permitiría al departamento proyectarse como una región competitiva, con posibilidades de crecimiento industrial. El apoyo que le ha venido dando el gobierno seccional hace pensar en que, ahora sí, Aerocafé puede ser realidad.

La propuesta de cierre financiero que Aerocafé le presentó al Gobierno Nacional, donde se plantea un aporte de ciento quince mil millones de pesos por parte de entidades regionales para que la nación se comprometa con doscientos setenta mil millones, es un paso importante para asegurar la terminación de una obra donde a la fecha se han invertido más de doscientos mil millones de pesos en compra de terrenos y construcción de terraplenes. El documento firmado entre la Gobernación de Caldas y la Alcaldía de Manizales abrió las puertas de la esperanza para un proyecto que busca dotar al departamento de un terminal aéreo con especificaciones técnicas que permitan en su segunda etapa la operación de aviones de cabina ensanchada.

Para nadie es un secreto que Manizales sufre las consecuencias de los constantes cierres que se presentan en el Aeropuerto la Nubia. Así que requiere de un nuevo terminal aéreo. El aeropuerto actual no ofrece posibilidades de ampliación como si las ofrece Aerocafé. La primera etapa contempla la construcción de una pista de 1.460 metros con una inversión cercana a los cuatrocientos mil millones de pesos. En la segunda etapa se proyecta ampliar la pista a 2.600 metros, a un costo de 800 mil millones de pesos. Con esta obra se les evita a los usuarios el desplazamiento a la Ciudad de Pereira para tomar un vuelo. También que los aviones provenientes de Bogotá aterricen en Matecaña cuando La Nubia está cerrado.

Se requiere de un nuevo terminal aéreo. El aeropuerto actual no ofrece posibilidades de ampliación como si las ofrece Aerocafé.

Aerocafé ofrece grandes ventajas frente a la Nubia. Una comisión de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles, entusiasmada con el proyecto, realizó un estudio de su capacidad de carga. Y concluyó que mientras desde El Dorado un avión Boeing 747 levanta 83 mil libras pagadas de carga, en Aerocafé levantaría vuelo con 111 mil libras, superando en un 33 por ciento a Bogotá. Comparado con el aeropuerto de Rionegro, la diferencia sería mayor toda vez que por este terminal aéreo el mismo avión levanta 75 mil libras. Estas son razones más que suficientes para que el Gobierno Nacional se decida a apoyar la construcción de un aeropuerto que le brinda a la región cafetera posibilidades de abrirles nuevos mercados a sus productos.

Gustavo Robledo Isaza, el ingeniero civil que en 1977 proyectó, con su mente visionaria, este terminal aéreo, dijo en carta enviada a la Revista Semana que hay que insistir ante el Gobierno Nacional en las bondades de este proyecto para Caldas debido a que el sitio donde se está construyendo ofrece una “zona trapezoidal de planeo de más de ocho kilómetros hacia el sur que permite giros amplísimos a izquierda y derecha para decolar o aterrizar sin ningún peligro”. Estudios meteorológicos realizados con vigilancia de la Aeronáutica Civil demostraron que, por carecer de vientos cruzados, Aerocafé podría operar las 24 horas. Y por quedar ubicado sobre una extensa meseta facilita su operación aérea en ambos sentidos, debido también al despeje montañoso.

Otra de las razones para que el Gobierno Nacional invierta en la construcción de Aerocafé es su ubicación estratégica. Estar emplazado en la cima de una colina alargada del Municipio de Palestina lo hace menos vulnerable al sistema montañoso propio de la región y, en consecuencia, permite una operación aérea en condiciones mucho más seguras. Además, los diseños vigentes para su construcción cumplen con las especificaciones técnicas exigidas por el Reglamento Aeronáutico de Colombia y por las Normas de la Organización Internacional de Aviación Civil. Cuenta también con la posibilidad de realizar ampliaciones futuras de la pista a 2.600 y 3.800 metros, mientras las pistas de La Nubia y Matecaña no ofrecen ninguna posibilidad en este sentido.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

Columnistas

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