Cristiano, con medio The Best en el bolsillo

Cristiano, con medio The Best en el bolsillo

Es campeón de Liga en España (la más fuerte del mundo) y ganador de Champions.

23 de octubre 2017 , 02:17 a.m.

Messi le va ganando a Cristiano 5 a 4 en balones de Oro, pero hoy Ronaldo la puede meter en un ángulo y clavar el 2-0 en el The Best. Se huele. Así quedaría 6 a 5 a favor del portugués, aunque Messi tiene otros dos balones de Oro especiales: el del Mundial Sub-20 de Holanda 2005, donde fue campeón, goleador y estrella, y el del Mundial de Brasil 2014, donde llevó a Argentina hasta la final casi solito. Entre los dos han marcado una era, el resto está lejos.

Hablamos del premio anual de la Fifa al mejor futbolista del mundo. Este galardón y el Balón de Oro de ‘France Football’ (ahora separados) son el tema futbolero más apasionante por fuera de la raya de cal. Corren mares de tinta por él y genera millones de debates. Es curioso, el fútbol es un deporte colectivo en el que las mayores pasiones las desata lo individual: la actuación heroica de un arquero, un gol en el que el autor elude a cinco o seis rivales, el récord apabullante de un artillero… Son los tópicos que despiertan la idolatría, elemento base en este deporte-entretenimiento-negocio-fenómeno social. Tanto interesa que los futbolistas exigen incluir en sus contratos una cláusula en la que se los recompense si obtienen el Balón. Neymar, por ejemplo, cobrará 3 millones de euros adicionales cada vez que gane el premio durante sus cinco años de contrato con el Paris Saint-Germain. Y los clubes, cuando transfieren a una figura, hacen constar un pago extra si el jugador obtiene la distinción en su nuevo equipo. Lo que llaman ‘variables’.

La creación de un segundo premio, la unificación posterior y luego la ruptura han hecho una ensalada que es imprescindible aclarar: The Best es la distinción que otorga la Fifa. Nació en 1991 como Fifa World Player (Jugador Mundial de la Fifa). A finales del 2009, la entidad de Zúrich decidió unirse a la revista ‘France Football’, que fue la pionera en la materia y desde 1956 entrega su Balón de Oro. A Joseph Blatter lo seducía este nombre, que es indiscutiblemente un acierto, suena perfecto, consagratorio. Y, mediante un acuerdo comercial, fusionaron el premio bajo el nombre Fifa Balón de Oro. La matriz del fútbol pagaba 15 millones de euros anuales por ello a la publicación francesa.

Sin embargo, la unión duró apenas cinco años, de 2010 a 2015. Al asumir Gianni Infantino, cortó de cuajo el contrato. Quería un premio y una fiesta 100 por ciento Fifa. Así, el año pasado nació The Best. No obstante, quedaba por resolver un detalle: ‘France Football’ entregaba su Balón en diciembre y Fifa después, en enero, con lo cual este quedaba de algún modo relegado, perdía impacto. Por eso, Infantino decidió este año anticiparlo y se escenificará este lunes 23 en el teatro London Palladium, de la capital de Inglaterra. Una aplastante demostración de poder. Pero la denominación The Best no tiene la fuerza de Balón de Oro. Esta ni siquiera requiere traducción, es universal.

Los criterios para escoger el futbolista del año son su rendimiento y el comportamiento general de sus equipos dentro y fuera del campo entre el 20 de noviembre del 2016 y el 2 de julio del 2017. Los votos ‒ya entregados‒ fueron emitidos por periodistas, entrenadores y capitanes de selecciones nacionales. En octubre del 2016, se anunció que también se permitiría votar a un cuarto segmento: el público en general, vía internet. Cada grupo cuenta con el 25 por ciento del voto global.

La fecha en la que se cierra la carrera (2 de julio) dice claramente que lo importante para Fifa es el calendario europeo. Los torneos nacionales de Suramérica o la Copa Libertadores, que terminan a fin de año, ni siquiera son tomados en consideración, lo cual suena, como mínimo, discriminatorio.

Hablemos de los tres aspirantes al The Best. Messi, como siempre, ha tenido una temporada fantástica en cuanto a rendimiento, tan brillante como parejo, nunca la genialidad había sido tan regular hasta él. Además de su zurda celestial, del armado ofensivo, Leo fue el goleador mundial 2016-2017, con 54 anotaciones en 52 partidos; un buen número para él, pero no extraordinario. Sin embargo, no ha podido levantar más que una Copa del Rey, trofeo nacional de segundo orden. El rosarino ocupa el podio por decimoprimer año consecutivo, una marca casi de fantasía. Si le dieran el premio, no estaría mal. Nunca está mal dárselo al que mejor juega, un rótulo que nadie podrá quitarle.

Cristiano ha sido más discreto en el juego, lo suyo se remite exclusivamente al gol (hizo 42), a finalizar, pero es campeón de Liga en España (la más fuerte del mundo) y ganador de Champions, con una marca sensacional en los últimos cinco partidos: 5 goles al Bayern Múnich en cuartos de final, 3 al Atlético de Madrid en semifinales, 2 a la Juventus en la definición. Todos decisivos, varios de ellos, golazos. La Copa de Europa no registra otra prestación goleadora tan aplastante. Y es posible que no se repita en muchísimos años. Estuvo iluminado el de Madeira; sin él, seguramente, el Real Madrid no hubiese coronado. Y como sucede en los últimos tiempos, dado que Europa acapara la casi totalidad de figuras del fútbol, la Champions League resulta determinante en la elección de los honores de cada año. Además, fuera de años mundialistas o de Eurocopas o copas América, la vara de medición casi exclusiva es la Copa de Campeones de Europa. En cierta medida es lógico, es la que reúne a los grandes equipos y a las estrellas.

Invitado a la comparación entre ambos fenómenos, Jorge Valdano encontró (qué tal hábito) una metáfora perfecta: “Encuentro más complicidad en Messi porque en su juego hay mucha argentinidad. Y eso, lógicamente, me provoca más cosas. Ahora bien, si hablamos de mérito, el de Ronaldo es infinito, porque sin haber nacido genio es capaz de mirarlo a los ojos a Messi y discutirle el Balón de Oro. Eso resulta extraordinario desde donde lo veamos”. Tal cual; es lo que explica que el portugués pueda, por su carácter competitivo, equilibrar el mayor talento del argentino.

Neymar integra la terna finalista, pero, creemos, a mucha distancia de los otros dos. Incluso tuvo una temporada más bien floja, con 20 goles apenas y un solo título: la misma Copa del Rey de Messi. Cumplió una sola actuación sobresaliente, en el 6-1 del Barcelona al PSG, donde convirtió un gol de tiro libre y otro de penal (que le dejó Messi). Pero fuera del campo Neymar hace ruido, más que los otros, por su pase estratosférico, por sus contratos millonarios, por su fuerte presencia en las redes sociales. Y con eso arrima. Tampoco hubo tantos jugadores que terciaran con él como para acceder a la terna. En nuestra opinión, Kylian Mbappé, por su rutilante aparición y sus goles (26, jugando mucho menos que Neymar) y además por ser campeón de Liga y semifinalista de Champions, ameritaba subir al podio. Mbappé también tuvo un comienzo estelar en la selección francesa, con la que clasificó al Mundial. Sin embargo, el nuevo supercrac ni siquiera figuró en la lista de 24 aspirantes. Otro candidato potable era Robert Lewandowski (43), una máquina de hacer goles.

Desde luego, el Balón de Oro es un premio individual, no obstante se ponderan los logros y la influencia que un futbolista tiene en la obtención de esos logros por parte de su equipo. Por eso, Cristiano ya tiene medio Balón en el bolsillo.

JORGE BARRAZA

Columnistas

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