¿Cuánta gente medita?

¿Cuánta gente medita?

La proporción de meditadores del mundo va en alza y debe haber aumentado en los últimos cinco años.

13 de diciembre 2016 , 12:28 p.m.

La red está inundada con enlaces sobre los beneficios de la meditación en la salud física, la estabilidad emocional, el manejo de las adicciones y en todo aquello que nos ayude a vivir en armonía. Si la meditación es tan útil y consiste tan solo en sentarnos a observar nuestro mundo interior, surgen preguntas obvias: ¿cuánta gente medita?, ¿por qué no hay más meditadores?

Como encontramos pocos datos al respecto, resolvimos hacer una encuesta. De acuerdo con los resultados (clic aquí para verlos), una tercera parte (30 %) de los 119 participantes medita disciplinadamente; otro tercio (37 %) ha asistido a sesiones de meditación, ha tomado alguna vez clases o practica con baja frecuencia, y el tercio final (33 %) tiene interés nulo o reducido en la práctica. (En otros dos sondeos paralelos que realizamos en inglés, con un número bajo de respuestas, 9 de los 17 que contestaron se consideran meditadores dedicados).

¿Suenan altos los porcentajes obtenidos para practicantes constantes? Ciertamente. Muchos de quienes respondieron la encuesta son lectores de mis escritos y quizás meditadores formales que bien pudieron sesgar la muestra. Según un estudio más exhaustivo del 2012 sobre el mismo asunto de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la mayor agencia de investigación biomédica del mundo, el 8 % de los adultos norteamericanos (unos dieciocho millones) manifestaron practicar alguna forma de meditación.

No conseguimos cifras más recientes, pero la proporción de meditadores del mundo moderno, haciendo eco al ruido actual de los medios sobre el tema, va en alza y debe haber aumentado bastante en los últimos cinco años.

Un problema adicional que afecta los resultados es el significado mismo del vocablo. Meditación, además de la acepción corriente de “actividad de pensar atenta y detenidamente sobre algo”, es cualquier práctica en la cual la mente es tranquilizada de alguna manera. Aquí caben, por ejemplo, el hatha yoga, el tai chi y la meditación caminante del budismo tibetano. Para los efectos de nuestro sondeo, sin embargo, nos centramos en los métodos que promueven quietud corporal, aislamiento sensorial y calma mental.

Con esta demarcación, la meditación ‘corriente’ es un ejercicio durante el cual sus practicantes, sentados en una posición cómoda, en silencio y en un ambiente tranquilo, con los ojos cerrados, adoptan una actitud pasiva y mantienen la atención en algún dispositivo mental (instrucciones, mantra, imagen, sonido…). La meditación así definida tomó su primer gran impulso en Occidente después del enclaustramiento publicitario de los Beatles en el centro de retiros de Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh (India) en febrero de 1968.

La meditación de atención total, aún más específica que la del párrafo anterior, es la forma de meditar en la cual el dispositivo mental es algún sitio o función de nuestro organismo (por ejemplo, la respiración, las sensaciones o el área debajo de la nariz). Esta técnica, de origen budista, es la que ha generado, ya en el siglo XXI, el segundo y extraordinario ‘boom’ de la meditación en las Américas y Europa. Como consecuencia de las diferencias entre las distintas modalidades, es difícil precisar mediante un cuestionario la técnica exacta que alguien está utilizando.

Las encuestas sobre el número de meditadores son útiles e persuasivas, pero… El ‘brexit’ de Gran Bretaña, el plebiscito sobre los acuerdos de paz en Colombia y la elección de Donald Trump en Estados Unidos nos muestran que los sondeos pueden confundir. En el tema de esta nota, por lo tanto, podemos concluir que las preguntas por considerar son más útiles si son autoformuladas, así no puedan compararse como los resultados de estudios abiertos.

Excepto por el estímulo trivial que nos generaría el estar con la tendencia del momento, poco deberíamos interesarnos en el dato exacto de cuánta gente medita; el orden de magnitud es suficiente: alto y creciendo. Los beneficios que los demás logren no nos atañen, excepto cuando son personas allegadas. Si alguien reduce su consumo alcohólico, se vuelve más eficiente, disminuye su agresividad o mejora su digestión, pues perfecto para esa persona, pero… Las preguntas que debemos hacernos y cuyas respuestas sí nos afectan directamente son más bien “con qué frecuencia medito yo y si podría hacerlo con mayor asiduidad”.

GUSTAVO ESTRADA
Autor de ‘Hacia el Buda desde Occidente”@gustrada1

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA