Quijotes en red

Quijotes en red

Abunda gente a la que se le corre la teja delirando convertirse en héroes de causas ridículas.

19 de octubre 2017 , 12:00 a.m.

Es fácil reír con el Quijote. Sin embargo, es un drama real. Si algo abunda es gente a la que se le corre la teja delirando convertirse en héroes de causas ridículas o caídas en desuso, como los caballeros hidalgos.

Hoy no se trata de delirantes anónimos. Internet se ha encargado de exponer al mundo a cualquier cantidad de quijotes que unas décadas atrás hubieran podido vivir en el anonimato. Su caso no hubiera trascendido más allá de familiares y vecinos. Los nuevos quijotes pueden convertirse en celebridades para el llanto y la risa de todos.

Uno de ellos es Charlie Zelenoff, quien se proclama desde videos de YouTube, con más de un millón de visitas, como el boxeador más grande de todos los tiempos. Tal como el hidalgo de la Mancha, Charlie un buen día decidió convertirse en un personaje legendario y se fue a gimnasios cuyos nombres a nadie le interesa saber a desafiar a cualquier incauto que entrenara con guantes de boxeo. Pero no demoró mucho Charlie en encontrar sus molinos de viento. Aficionados medianamente entrenados le dieron sendas palizas y entonces huyó frente a la cámara sin menor vergüenza.

Internet se ha encargado de exponer al mundo a cualquier cantidad de quijotes que unas décadas atrás hubieran podido vivir en el anonimato

La humillación no hizo mella. Encargó a China un cinturón de campeón de una liga de boxeo inventada por él. Lo lucía en videos en que se jactaba de más de 140 victorias y cero derrotas. Para acrecentar su fama, le pagó a Deric el ‘Gigante’ Riles, un exboxeador de 50 años, 300 dólares para que peleara un round con él. Riles, de dos metros de altura y 150 kilos, lo dejó golpear un rato, pero faltando treinta segundos para que acabara el round le propinó a Charlie un gancho que literalmente lo hizo despegar. Con Charlie aún grogui, la esquina del ‘Gigante’ le ofreció otro asalto por 300 dólares.

Las cosas fueron a peor cuando en medio de delirios, en que se comparaba con Jesús, comenzó a desafiar a Deontay Wilder, un boxeador profesional, quien lo ignoró hasta cuando escuchó las burlas a su hija que sufre una malformación congénita. Wilder no tuvo compasión. Afortunadamente, sus asistentes lograron sujetarlo lo suficiente para que Charlie corriera por su vida.

Charlie también tiene su Dulcinea. Un portal de noticias falsas publicó que él es el verdadero padre de la bebé que espera Kim Kardashian. Al parecer, se lo creyó porque colgó la noticia en su cuenta de Twitter.

Ojalá alguien pare a Charlie a tiempo, para que la comedia no acabe en tragedia. Pobre muchacho.

GUSTAVO DUNCAN

Columnistas

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