Perdón o excusa

Perdón o excusa

Las Farc tienen que despojarse de excusas si pretenden un perdón por la sociedad.

22 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

A raíz de las entrevistas de Carlos Antonio Lozada sobre la bomba del club El Nogal, quedan muchas dudas sobre la capacidad de las Farc de reconciliarse con la sociedad. Hay que reconocer que existe voluntad por encontrarse con las víctimas para intentar sanar las heridas. Sin embargo, pareciera que más importante que ganarse un perdón es ofrecer una excusa para justificar la brutalidad de sus actos, así insistan en que pretendan explicarlos, no justificarlos.

Lozada reconoció que lo de El Nogal fue un error. Pero, al mismo tiempo, buscó una excusa que justificara el atentado. A grandes rasgos, esgrimió dos argumentos, uno muy general y otro muy concreto. Ambos argumentos, si encontraran algún tipo de legitimidad, llevarían a justificar las peores atrocidades que se puedan cometer en un conflicto interno.

El primer argumento es el contexto histórico. Según Lozada, en esa época ocurría la mayor ofensiva histórica del paramilitarismo y del Gobierno luego de la reestructuración de las Fuerzas Armadas, lo que incluía redadas masivas en que “más de 150.000 colombianos fueron llevados a las cárceles (...) buscando aislar la insurgencia”. El segundo argumento es que la acción se dio por presuntas reuniones entre paramilitares y miembros del Gobierno en el club.

Lozada reconoció que lo de El Nogal fue un error. Pero, al mismo tiempo, buscó una excusa que justificara el atentado.

El problema de ambos argumentos es que admiten que se trató de una retaliación indiscriminada contra civiles que no tenían vinculación directa con el conflicto. El primero solo tiene sentido si se asume que el atentado buscaba doblegar el respaldo de un sector urbano y de altos ingresos a la ofensiva de Uribe. El segundo es todavía más incriminador: el atentado se hizo por un hecho del pasado, no porque en ese momento estuvieran presentes paramilitares y miembros del Gobierno.

Para dar una idea de hasta dónde puede llevar la lógica de los argumentos, basta decir que podrían utilizarse para justificar las peores masacres paramilitares. La de Segovia, por ejemplo, cumple los mismos requisitos. La idea era doblegar la voluntad de quienes en el pueblo respaldaban a la UP y castigar indiscriminadamente a civiles por las arbitrariedades y abusos de las guerrillas.

El asunto de fondo es que las Farc tienen que despojarse de excusas si pretenden un perdón por la sociedad. Ni las actuaciones del Estado ni la de los paramilitares, por más atroces que hayan sido, sirven de justificación ante sus víctimas.

GUSTAVO DUNCAN

Columnistas

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