Guillermo Santos Calderón cree que Colombia debería seguir los pasos de E.U. y nombrar un director general de tecnología que se encargue de la operación de las TIC del Estado.
Buena parte del Gobierno está dedicada a lograr que la tecnología se use para mejorar la calidad de vida de los colombianos. Para eso están la Agenda de Conectividad, Compartel y otras iniciativas destinadas a cumplir este objetivo. Algo que el mismo Estado olvida es que en muchos casos hay que empezar barriendo y aseando la casa; léase, hacer uso eficiente de la tecnología para mejorar su operación interna.
Esto no ha sido posible porque algunos departamentos de Sistemas o de Tecnología de muchas entidades públicas ven esto, gracias al gran impacto que tiene, como un feudo de poder y lo manejan con estilo casero para dificultar cualquier intrusión de terceros que les puedan vulnerar su terreno.
Colombia debe seguir el ejemplo de Barack Obama, que nombró a un director federal para la operación de las TIC del Estado. A una persona con esta responsabilidad se le conoce en el sector como un CIO -Chief Information Officer-. El CIO de E.U. tendrá la responsabilidad del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones de todas las entidades gubernamentales estadounidenses, de vigilar el gasto de recursos públicos en este tema, del buen uso compartido, enfatizo esta última palabra, de la información, y reportará solo a Obama.
¿Por qué no se puede hacer lo mismo en Colombia? ¿Por qué exigir sinergias en el uso y en la adquisición de la tecnología y la implementación de sistemas? Cada entidad compra cuando quiere y al mejor precio que obtiene. Entonces, ¿cuál sería el costo si todas las entidades públicas negociaran su Capex anual como un todo y no por separado? Esto traería beneficios muy importantes.
Un CIO del Gobierno colombiano que tuviera bajo su responsabilidad todos los proyectos de informática de las entidades públicas, del uso compartido de la información recogida en todos los trámites públicos que requieren miles de ventanillas, precisamente por no compartirla, sería un salto muy significativo hacia la eficiencia. Eso sí, solo si se escoge para ese puesto a una persona idónea y no a uno de los beneficiados del clientelismo político.
Con la supervisión y coordinación de tanto jefe público de sistemas centralizadas en un CIO estatal se obtendrían muchas sinergias, todo el Estado navegaría hacia el mismo objetivo en el uso de las TIC, se optimizarían los recursos y se le ofrecería al ciudadano trámites mucho más sencillos. También se contaría con información más íntegra y confiable. Este es un camino que hay que empezar a andar lo antes posible. ¡Como estamos, da vergüenza!
<< Anterior Artículo 32 de 65 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.