Uribe y el tumbao

Uribe y el tumbao

El título de esta columna se refiere a la música y, si toman un segundo aire, verán hacia dónde va.

16 de agosto 2016 , 12:43 a.m.

No se hagan ilusiones quienes repudian al expresidente. Tampoco saliven para entrar al ataque los que lo veneran. El título de esta columna se refiere a la música y, si toman un segundo aire, verán hacia dónde va.

En julio del 2010 se reunía en Medellín el tercer Congreso Iberoamericano de Cultura. Como la música fue el propósito, en el escenario la cosa estalló con procesión de ritmos de tanta gente del relieve nacional que sabe llenar el alma de percusión y bailar como terapia contra la esquizofrenia. Y luego anduvo por ahí Sánchez Juliao incitando con esa voz de trombón. Hacia muchos lados se veían lágrimas de duros mechudos y encorbatados, pero, créanlo, el escalofrío tocó premio de montaña con el discurso inaugural del presidente Uribe, de quien se presentía, para tirarse el tumbao sonoro, una intervención patriotera sobre la seguridad conquistada por la fuerza.

Nada de eso: palabras más, palabras menos, como una forma de eclosión, Uribe, quien durante ocho años había matizado la existencia de un conflicto regular armado, metió más hipnosis tirando del hilo de la historia cuando afirmó que en la vida republicana, y en los últimos 70 años más exactamente, este país no conoció un solo día de paz. Esto ha impedido prosperidad para gente laboriosa, y a pesar de la violencia todavía podemos decir que sobrevive la nación por la fuerza de la cultura; por eso, como ustedes verán y oirán en estos días (recuerdo que dijo mientras los que empezaron abucheándolo ya prestaban atención sorprendida), en este país suena y nos gusta más la cadencia de los acordeones y los tiples que el ruido destructor de los fusiles. Bienvenidos.

Un tipo que habla así, atrae. Incluso, en su gobierno se sentaron cimientos para las bibliotecas, la música, las lenguas ancestrales, o el cine. Resulta que Uribe es más inteligente que sus corifeos parlamentarios incendiarios de violencia. Esa platica de la confrontación fatigosa con las Farc, como él mismo acostumbra llamar al presupuesto, vendría mejor para más música, cultura, para balas que solo sean de oxígeno. Aire.

Quien podría afirmarse totalmente coherente. Todos caemos algún día en palabras y acciones que tristemente se bifurcan y dejan culpas ácidas. Expresidente, la canción del tumbao dice: Si quieres llegar primero / Mejor se corre despacio / Disfruta bien de la vida / Aunque tomando medidas.

GONZALO CASTELLANOS V.

Columnistas

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