Maduro y congresistas colombianos

Maduro y congresistas colombianos

Es fundamental que se mantenga la posición de no aceptarlo en ninguna mesa internacional.

13 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

Maduro carraspea que de cualquier manera llegará a Perú a la Cumbre de las Américas pese al rechazo de muchos países que conforman ese foro. De cualquier manera, es lo que mejor le cuadra: igual que ejerce el absolutismo canalla, igual que condenó a millones al hambre tras el saqueo gubernamental, tal como baila frente a la peregrinación de esqueletos y lágrimas dejadas por su organización criminal.
Un par de preguntas antes del viaje: ¿entrará por la ventana como su canciller en otras reuniones? Mejor, ¿cabrá por la ventana? ¿Saben aquellos dónde queda Lima, o si solo se habla de una fruta? No en broma Maduro dice que su régimen derrotó al “alfabetismo”.

La verdad es que los organismos internacionales y las cumbres de jefes de Estado (ojalá la que viene sea excepción) no sirven de mucho. A lo sumo producen alguna declaración de obviedades con aire filosófico y un montón de árboles muertos convertidos en papel sellado para archivos de las cancillerías. Nadie se acuerda de la cumbre de ayer. Todas anhelan acabar las brechas, solidificar las democracias e integrar a la región, es decir, aquello que desde el coctel de bienvenida se desecha igual que los órganos extraídos a los enfermos de apendicitis (que, según los médicos, se da por algo llamado ‘fecalito’, referencia no casual al hablar de algunas cumbres inútiles, o de Maduro).

Pero es fundamental que se mantenga la posición de no aceptarlo en ninguna mesa internacional, o ignorarlo si por fuerza se mete. Contra este sanguinario tirano hay que cerrar todos los túneles de escape. Un paso que, pese a ser tardío, contribuiría hasta verlo llegar a una corte internacional, en donde seguramente, con la misma cobardía con la que ha llevado a una sociedad a todas las formas del hambre, se arrodillará a pedir perdón mientras se embucha algún plato desmedido.

Fue la irritación contra los políticos que desde antes se robaban todo en Venezuela la que puso a Chávez y a Maduro en el poder. Y estos resultaron más depredadores. Los congresistas recientemente elegidos en Colombia, con 31,3 millones de pesos mensuales de paga y privilegios que repugnan, no pueden seguir metiéndose por las ventanas con la intención de arrasar lo suficiente para pagar facturas electorales. Los que esa intención traigan son responsables del desastre que se ve en el espejo.

GONZALO CASTELLANOS

Columnistas

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