La paz llama a la igualdad

La paz llama a la igualdad

En los países de mayor igualdad, la gente es más segura, más tolerante y menos temerosa.

22 de junio 2017 , 12:00 a.m.

La paz trae la esperanza de mayor igualdad entre los colombianos. Es una propuesta humana de felicidad, que no es comunista ni chavista. Y es el mejor negocio.

La mayor igualdad en el nivel de vida, que siempre será relativa por las cualidades, preferencias y circunstancias de las personas, es resultado de la equidad o justicia social, que da las mismas oportunidades iniciales a todos para que puedan decidir sobre la forma de vivir que quieren.

Danny Dorling, en su último libro, 'The Equality Effect'* (El efecto igualdad), presentado en la London School of Economics hace unos días, muestra que en los países de mayor igualdad, la gente es más segura, más tolerante y menos temerosa, y que por eso hacia allá se están produciendo cambios en la conducción de la política económica mundial, a pesar de que en los países más desiguales se ha convencido a la gente de que esa desigualdad es normal, pues quedan líderes que defienden la concentración de la riqueza, la tierra y el ingreso como conveniente para todos.

El autor muestra que en las últimas cuatro décadas, Estados Unidos e Inglaterra tomaron el camino de la desigualdad y están pagando el precio. EE. UU. es el más desigual de los países de la Ocde e Inglaterra, el más desigual de Europa.

Mientras tanto, avanza en el mundo la toma de conciencia política de que es mejor más igualdad y de que esta llegará a ser tan normal como el voto de la mujer y el fin de las colonias. Porque, como lo muestra Dorling, los países de mayor igualdad económica tienen mayor confianza colectiva, mejor educación y cultura, seguridad y cuidado del medioambiente; mejor justicia, productividad, fortaleza institucional, alimentación y salud; y más democracia, más soberanía y más crecimiento económico.

En Colombia la mayoría de los que tienen riquezas poco quieren saber del sufrimiento en Chocó, Buenaventura, Agua Blanca, Soacha, los barrios pobres de Cartagena, y la realidad del campesinado

Este es, sin lugar a dudas, el cambio más profundo y esperanzador de la Colombia del posacuerdo. No es ideología, sino sentido común, como solía decir Hernán Echavarría Olózaga. Si queremos paz y ser felices, hay que lograr más igualdad.

El problema en Colombia no es la pobreza, pues se avanza en superarla con los subsidios directos a hogares. El mayor problema es la desigualdad creciente entre las clases altas y los estratos bajos, entre regiones y etnias, entre barrios ricos y pobres y entre géneros.

En esto, el país va en contra del continente, donde se avanza en igualdad. Según la Cepal, entre el 2000 y el 2014, el coeficiente de concentración Gini en Colombia se mantuvo alrededor de 0,51 y empeoró ligeramente, mientras que en Ecuador bajó de 0,56 a 0,45, en Perú bajó de 0,53 a 0,43; en Bolivia, de 0,59 a 0,49; en El Salvador, de 0,50 a 0,43. Y, en promedio, en todo el continente bajó cuatro puntos. Analizando estos datos, Consuelo Corredor señala que en América Latina, en 2014, el 10 % más rico (decil 10) recibe 16,6 veces el ingreso del 10 % más pobre (decil 1). En Ecuador, El Salvador y México, esta diferencia es de 11 veces y en Uruguay, de 5 veces. En Colombia, el 10 % más rico recibe 21 veces lo que recibe el 10 % más pobre.

En la presentación del libro, Dorling afirmó que en los países más igualitarios, los de arriba, ven a los de abajo como seres humanos. Pero en los países más desiguales, los de arriba no consideran humanos a los de abajo. Pues si los vieran como humanos les sería insoportable aceptar que conviven con gente como ellos, sometida a privaciones inhumanas. Por eso, en Colombia la mayoría de los que tienen riquezas y altos ingresos poco quieren saber del sufrimiento en Chocó, Buenaventura, Agua Blanca, Soacha y los barrios pobres de Cartagena, y de la realidad del campesinado.

Y una situación así no se resuelve con lucha de clases y guerra, sino con la toma de conciencia colectiva en una democracia humana, incluyente y crítica.

FRANCISCO DE ROUX
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* Dorling Dabby. ‘The Equality Effect’. Oxford, mayo 2017

Columnistas

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