Ley estatutaria de la JEP: obligación para la justicia transicional

Ley estatutaria de la JEP: obligación para la justicia transicional

Su aprobación es un imperativo para el proceso de paz, compromete a la nación a nivel internacional.

12 de noviembre 2017 , 02:43 a.m.

El proceso de paz no está en vilo; de hecho, se firmó y no hay vuelta atrás. La implementación, por el contrario, ha venido teniendo tropiezos por tres razones.

La primera, la decisión de la Corte Constitucional C-332/2017 que le permitió al Congreso de la República discutir y proponer modificaciones a las normas de implementación sin autorización del Gobierno, contrariando la idea inicial del ‘fast track’ que controlaba la autonomía del legislativo.

Un segundo aspecto tiene que ver con la ausencia de liderazgo del Gobierno en la aprobación de las iniciativas, lo que ha puesto en jaque algunos temas trascendentales del acuerdo de paz. Esta falta de determinación ha generado que en proyectos como la reforma política, el proyecto de ley se haya contaminado para resolverles el problema a los partidos políticos a pocos días de las elecciones. Umbrales, financiaciones y otros aspectos están en el orden del día.

Por último, el Congreso de la República, en especial la coalición de gobierno, ha aprovechado esta ausencia de liderazgo para negociar con el Gobierno prebendas. Recuerden, señores parlamentarios, que por ese tipo de negociaciones –delito de cohecho– se fueron a la cárcel algunos miembros del gabinete del expresidente Uribe cuando entregaron prebendas a cambio del voto por la reelección presidencial.

Estas tres razones tienen la implementación en vilo. Sin embargo, debe recordárseles a los congresistas que es válido discutir, disentir, pero no tratar de desvirtuar en su totalidad lo acordado. He creído, en el marco de lo acordado entre el Gobierno y las Farc, que muchas de esas leyes de implementación no deben aprobarse a pie juntillas, sino que deben mejorarse. Ejemplos de lo anterior es la ley de tierras, que tiene algunos aspectos que deben corregirse, o la ley para desmantelar bandas criminales, que cuando se analiza se constata la improvisación y la ausencia de una política criminal.

En el caso de la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), esta debe aprobarse cuanto antes por dos razones:

1. Debe entenderse la naturaleza del acuerdo firmado con las Farc. El acuerdo es especial a la luz del Derecho Internacional Humanitario –sin ser un tratado internacional–, por lo que aquellos asuntos que tienen relación con el DIH y los DD. HH. no admiten dilaciones de ningún tipo.

2. El capítulo de la JEP no puede ser dilatado, ni negado, no solo porque se le pone un palo en la rueda al acuerdo firmado con las Farc, sino porque desconoce las obligaciones internacionales de DD. HH. y DIH que adquirió Colombia en el marco de la multiplicidad de tratados suscritos y ratificados. No es coherente suscribir un acuerdo de paz que involucra un capítulo para sancionar a quienes cometieron delitos de lesa humanidad y de guerra y no implementarlo por ausencia de voluntad legislativa.

En ese aspecto, el vacío legislativo frente a la JEP nos llevaría a un escenario muy complejo dentro del cual sería natural que la Corte Penal Internacional intervenga, descartando cualquier iniciativa de justicia interna y procediendo a perseguir a terceros, militares, guerrilleros e, incluso, jefes de Estado que hayan sido investigados, acusados o juzgados por la comisión de delitos de lesa humanidad.

La aprobación de la ley estatutaria de la JEP es un imperativo para el proceso de paz que, más allá de una mera coyuntura interna, compromete a nuestra nación a nivel internacional. No es normal que delincuentes no amnistiados ni indultados por la comisión de esos delitos se encuentren en las calles sin sanción alguna dentro del sistema de justicia acordado entre las Farc y el Gobierno. Como dicen popularmente, ‘Bueno es culantro, pero no tanto’.

Adenda. Magnífico libro ‘La Revolución rusa’ de Richard Pipes (Debate), 2016. Sin ninguna duda, el mejor estudio realizado sobre este episodio histórico que permitió una reconfiguración del Estado, la sociedad, la cultura no solo en Rusia, sino en el mundo entero. Para leer y profundizar sobre un episodio que marcó el siglo XX.

FRANCISCO BARBOSA

Columnistas

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