El sombrío panorama de la paz con la Farc

El sombrío panorama de la paz con la Farc

El proceso terminó siendo una carcasa bien pintada de automóvil BMW último modelo, pero sin motor.

14 de abril 2018 , 12:00 a.m.

El proceso de paz se convirtió en una enrevesada maraña administrativa. Agencias a granel con una visión centralista y un fracaso en llevar el Estado a los territorios son el corolario de una paz que no concretó los objetivos esenciales de una negociación de ese tenor: reparar las víctimas, aplicar justicia transicional, lograr la verdad y comprometer la no repetición.

Nada de eso se está logrando. En las zonas transitorias no quedan guerrilleros, la delincuencia ha continuado, las armas no se entregaron en su totalidad, las disidencias pululan, los cultivos de coca ya van por 220.000 hectáreas, la justicia transicional no arranca, la devolución de los niños es un grave pendiente del proceso, hay una preocupación por el manejo de los recursos de la paz, se asesina a los líderes sociales y, para rematar, uno de los cabecillas de las Farc, alias Jesús Santrich, fue capturado con fines de extradición a Estados Unidos por "conspiración para exportar cocaína". En pocas palabras, el proceso terminó siendo una carcasa bien pintada de automóvil BMW último modelo, pero sin motor.

Como lo advertí desde hace dos años, la no implementación de ese proceso de paz era un grave obstáculo para su éxito. Hace un año y medio titulé mi libro 'Justicia transicional o impunidad', y termina siendo no solo impunidad sino engaño de las Farc, inacción del Gobierno y atisbos de corrupción ya no solo con tintes nacionales sino con elementos internacionales.

Los objetivos eran que responsables de crímenes de lesa humanidad cumplieran sus penas, que se recuperaran territorios perdidos y que las víctimas fueran protegidas. Nada de eso ha ocurrido.

Prueba de esto último es que según la Fiscalía, existe una investigación sobre una “red de intermediarios” interesados en la adjudicación de los contratos a cambio de beneficios económicos indebidos”. Esta red implicaría el desarrollo de prácticas no santas en diversos proyectos de infraestructura, agricultura, piscicultura y otras ramas que involucran a diferentes entidades alrededor del tema de la paz.

También existe una comunicación enviada por los representantes de Noruega, Suecia y Suiza al Ministerio de Hacienda para pedir explicaciones sobre el manejo de la ejecución de los recursos de sus donaciones.

Es una lástima que todo termine de esa manera; saben bien los que conocen el proceso que los objetivos de este no eran otros que los responsables de crímenes de lesa humanidad cumplieran con sus penas transicionales, que se recuperaran los territorios perdidos y que las víctimas fueran protegidas. Nada de eso ha ocurrido.
Ante la situación de hoy, se puede decir que la Corte Penal Internacional podría entender que la ausencia de justicia transicional en Colombia, ante la inexistencia material de la JEP, permite una amnistía o indulto simulado que, como establecen los estándares del derecho internacional de los derechos humanos, DIH y Derecho Penal Internacional, están proscritos.

No es sino constatar qué quedó la Jurisdicción Especial para la paz (JEP). El día 13 de marzo, el Gobierno anunció con bombos y platillos que empezaba a funcionar. Cómo podía operar esa instancia sin ley estatutaria, sin ley de procedimiento –tanto que el Gobierno acaba de devolver el proyecto a los magistrados– y sin informes de la Fiscalía, Procuraduría, Contraloría y víctimas.

Como se observa, no solo las estructuras del proceso de justicia transicional sino el enmarañado mecanismo de administración de recursos quedaron en duda. Por lo pronto, el camino que le resta al próximo gobierno es apersonarse de la implementación y sacar adelante el proceso con gerencia única y reformas estructurales de las instituciones desbordadas como se había acordado.

Queda claro, entonces, que el proceso de paz que deja Santos queda exánime y afectado. Se requiere audacia para ayudar a miles de guerrilleros a reinsertarse, para recuperar los territorios olvidados, para luchar contra el narcotráfico y para reformar una justicia transicional que se anuncia completamente disruptiva e ineficaz.

FRANCISCO BARBOSA

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.