El hijo de Enrique Gómez Hurtado, antiguo embajador de Colombia en Francia, un país que, si inferimos de su columna de El Espectador, debió escandalizarlo por su legislación de avanzada en materia de derechos sexuales y reproductivos, tiene el atrevimiento de calificarnos de irresponsables en materia de sexualidad a propósito del informe de la revista The Lancet sobre la problemática del aborto en Colombia. Este informe, al contrario de lo que expresa el Sr. Gómez, generó un excelente editorial del más importante diario nacional, EL TIEMPO, y varios debates en organizaciones o grupos de mujeres, como, entre otros, el de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, que reúne a expertas sobre el tema y que, hoy, es referencia para varias entidades del Estado.
En cuanto a la cifra mencionada por The Lancet de 3.000 abortos legales en el país desde el año 2006, nadie sabe de dónde proviene este dato. Lo cierto es que el número de abortos legales efectuados en el país desde la sentencia C/355 del 2006 es muy pobre (alrededor de 200). La razón está en que la gran mayoría de las mujeres aún no conocen sus derechos en materia de derechos sexuales y reproductivos, no conocen la reglamentación que despenaliza el aborto en tres casos excepcionales y valida su autonomía para decidir si interrumpen su embarazo en caso de malformación del feto, de protección de su salud durante la gestación, o de violación. Insisto: la reglamentación no obliga a ninguna mujer a abortar. Solo le da la posibilidad de decidir. Si esto no es un progreso, entonces no entiendo nada.
Señor Gómez: las que trabajamos sin descanso por la libre opción a la maternidad no somos pro abortistas. Somos pro opción, es decir, que respaldamos la libre opción a la maternidad porque justamente no queremos que sigan naciendo niños o niñas de la violencia, de una cultura escandalosamente machista y violenta con las mujeres (las que usted tilda de irresponsables), de las estadísticas espeluznantes de violaciones y abusos sexuales productos del conflicto armado (EL TIEMPO 2-03-2008) y, finalmente, de la ausencia de una educación sexual que hable verdaderamente y sin tabúes a los y las adolescentes en los nuevos contextos del siglo XXI.
Aprovecho para mencionarle que la mejor información del mundo en materia de sexualidad nunca ha podido garantizar del todo lo que usted llama responsabilidad sexual. La sexualidad es, de todos los fenómenos humanos, el menos educable y el más subversivo y tenemos que aceptar que lo que constituye lo esencial de la sexualidad humana y que trasciende cualquier saber, cualquier información, es su dimensión inconsciente.
Señor Gómez: por ser mujer y conocer a las mujeres -trabajo con ellas desde hace más de 30 años- le puedo afirmar que ninguna desea abortar ni planea hacerse un aborto. Solo llegan a él cuando no hay otra alternativa. El aborto nunca ha sido una salida cómoda para ninguna de ellas. Y por esto mismo sigo reclamando su legalización total con el fin de que nazcan solo los hijos y las hijas del deseo y del amor. Finalmente, quiero recordarle que la despenalización del aborto en tres casos excepcionales no es la legalización. El aborto sigue siendo ilegal y, por consiguiente, clandestino en Colombia.
El nieto de Laureano Gómez descalifica las sociedades "avanzadas" por ser éticamente despreciables. Él prefiere las cifras de abandono infantil y de muertes de mujeres por abortos clandestinos que tristemente padece aún Colombia, a las envidiables estadísticas de la Comunidad Europea al respecto. Qué curioso que este señor haya sido nuestro embajador en Francia. Yo hubiera pagado escondederos.
*Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad
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