Escalada sangrienta y fanática
Por: FÉLIX MANZUR JATTIN |
Europa tiembla de espanto. España e Inglaterra sufren las secuelas del conflicto desatado por la mayor potencia occidental, los Estados Unidos de Norteamérica.
La red del delincuente mas buscado en el mundo, Osama bin Laden, el azote del islam y vengador de Mahoma, como él mismo se proclama, se reivindicó los atentados terroristas, y aun después de su muerte se siente su diabólica amenaza terrorista.
Esta congregación delictiva, tan bien financiada con los petrodólares de Oriente succionados por Occidente, tiene al mundo al filo de la navaja.
Después de los atentados de la terminal de transporte de Madrid vino una calma relativa en Europa, hasta los atentados en Londres en la estación de Liverpool Street, en el barrio financiero de la ciudad. Tres estrépitos más, en King's Cross, Russel Square y otra terminal más, alteraron la aparente calma mañanera de los flemáticos británicos.
Murieron cuarenta, y centenas de heridos atestan hospitales y clínicas.
El pavor merodea a Europa. Los italianos, noruegos y otros países son amenazados por los terroristas o asesinos en serie o sicópatas. No es guerra declarada, es terrorismo fanático y ciego. Escaladas de exterminio basadas en el odio religioso y la explotación económica.
La red ultrafanática y religiosa terrorista Al Quaeda y otros grupos islámicos declaran la guerra santa a Occidente. Habermas y Derrida, dos escritores y filósofos europeos, advierten sobre la caótica conflagración de Oriente contra Occidente.
Advierten sobre el necesario diálogo mundial y urgen una ciudadanía única en el orbe, ajena al conflicto, al odio, al fanatismo.
¿Generará el terrorismo venganzas, odios irreconciliables, nuevas cruzadas sobre el islam? ¿Vendrán nuevas guerras religiosas?
El fanatismo religioso ha generado toda clase de atropellos e ignominia contra la humanidad. Es un arma utilizada para lograr maquiavélicamente cualquier objetivo. Fue utilizado por papas, emperadores, dictadores y reyes. En la edad del oscurantismo y de las pócimas infalibles, como la Media o feudal, hasta cruzadas de niños fueron exterminadas en nombre del Altísimo. Ricardo Corazón de León, Godofredo de Buillon y otros señores europeos feudales llegaron hasta Oriente, para liberar el santo sepulcro de los infieles del islam. Fueron más de trescientos años de sangre. Dolor y lágrimas para los habitantes de estas tierras. Aunque el Sultán y los muyahidines de Saladino derrotaron a los cruzados en la batalla de Hattin, ellos siguieron con sus cruzadas, instigados por el báculo papal.
La diplomacia tiene que cambiar paradigmas. Lo humano y lo social tienen que imperar ante el intervencionismo arrogante y pendenciero de las grandes potencias, con su neocolonialismo económico y la exportación de democratismo a la fuerza, como está sucediendo en Irak y Afganistán.
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