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Cosas de hombres

Por: FERNANDO GÓMEZ | 6:39 p.m. | 03 de Febrero del 2012

Los hombres somos unas pelotas ante los autos, las tenistas rusas y los partidos de fútbol.

    La exposición de Fernando Uhía en la galería Nueveochenta es puro color. Las 69 pinturas de la muestra tienen la potencia física de la obra de Pollock y el brillo de las pinturas de Rothko, pero el fondo de su discurso esconde un placer mucho más mundano -mucho más alegre y humano- que el de las teorías del color y los dramas existenciales de los expresionistas abstractos; es simple: las obras de Uhía tienen su origen en los partidos de la Copa América, en el 2-0 de Perú contra Colombia, en el fracaso de Argentina y en las epopeyas de Venezuela; sus obras nacieron en la final de la Champions League y en la de la Copa Libertadores, en las batallas de Rafael Nadal y Novak Djokovic y en un Lamborghini Murciélago a 300 kilómetros por hora.

    Fútbol, tenis, carros y otras cosas de hombres es una muestra para fanáticos del deporte. El cuadro de la final de la Copa América entre Uruguay y Paraguay -el más grande de la muestra y del torneo- muestra el dominio del azul celeste uruguayo sobre los colores de la bandera paraguaya. Un cuadro blanco con dos líneas verticales verdes es el encargado de representar la final femenina de Wimbledon del año pasado entre María Sharapova y Petra Kvitova. La final masculina entre Nadal y Djokovic ofrece los mismos colores, verde y blanco, pero un desarrollo pictórico más tormentoso; Federer, en un cuadro aparte, tiene la presencia de una tempestad de rojo, blanco y negro.

    Uhía logra un imposible: trasladar a la pintura el fanatismo y los códigos del mundo deportivo; logra que la pasión por el color de una camiseta de fútbol -el azul y rojo del Barcelona o el amarillo de la selección Colombia- tenga la belleza que siente un hincha del fútbol en un cuadro; Uhía -entre otros milagros- logra que los colores de la moda femenina del tenis se vean tan bien en uno de sus cuadros como en las faldas que usaron Wozniacki y Sharapova en la final de Indian Wells (un fabuloso cuadro azul, blanco, naranja y amarillo). Y en la última parte de la muestra, Uhía hace que el espectador sienta ese fanatismo infantil -entre inocente y estúpido- de los hombres por los carros: la abstracción que hace de los autos es una serie de pinturas en las que reproduce el dorado de los Mercedes que compran los jeques árabes o el amarillo de los Ferrari -hábilmente combinado con el color de la madera de los tableros- en una forma descaradamente parecida a la de un testículo. ¿Y alguien puede negarlo? Los hombres somos unas pelotas ante los autos, las tenistas rusas y los partidos de fútbol. Son cosas de hombres.

    Puntilla: la exposición de dibujo en la Galería el Museo tiene obras de maestros como Jim Amaral, Botero y Caballero, y de jóvenes que hay que seguir con lupa, como la bogotana Teresa Currea.

@LaFeriaDelArte

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