Y ¿mientras tanto?

Y ¿mientras tanto?

Muchos han asumido la contienda como una pelea. De ahí que las propuestas se reemplacen por insultos

06 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Apenas ha pasado un mes de este 2018 y ya se habrán dado cuenta: la contienda electoral –la aburrida, muy poco ética, descorazonadora y poco edificante contienda electoral– se lo quiere tomar todo. Por asalto.

Se quiere tomar las vías con vallas y pasacalles que dan cuenta del mal gusto que suele reinar entre los políticos, de la pobreza de sus argumentos, de la vanidad y de las ansias de poder que los caracteriza. Y en las veredas y en los caminos que a ellas conducen es triste –e indignante– ver de qué manera los candidatos se toman las fachadas de las casas: y a veces las letras con las que escriben sus nombres son más grandes que las propias ventanas de aquellos hogares humildes.

Se toma esta contienda los canales de comunicación –y muchas veces permitimos los periodistas que se meta más allá de donde debería, más allá de donde conviene– y coloniza aquellos espacios que la pereza y la falta de imaginación de algunos comunicadores han convertido en terrenos baldíos.

Para sobrevivir a estos cuatro o cinco meses conviene desestimar el falso brillo de la política.

Muchos de los protagonistas de este ejercicio político han asumido la contienda como “pelea, riña, disputa y batalla”, que son algunas de las acepciones que para esta palabra ofrecen los diccionarios, en lugar de entender que más bien deberían identificarla como “discusión y debate”, que también figuran. De ahí el tono que se impone. De ahí que las propuestas se reemplacen por insultos. Entonces, además de tener que aguantarlos en todas partes y a toda hora, debemos soportarlos con su violencia, con su irrespeto, con sus mentiras, con su mal ejemplo.

Desaforados, en busca de ser reconocidos, en busca de votos, los políticos están colonizando las primeras planas de los diarios, los espacios radiales y televisivos, las redes sociales, los espacios públicos, las conversaciones entre amigos, la sobremesa familiar...

Es cierto que ya llegará el mundial de Rusia para cambiar de tema. Pero ¿mientras tanto?

Para sobrevivir a estos cuatro o cinco meses conviene desestimar el falso brillo de la política. Recordar que también hay ingenieros y escritores y actores y astrónomos y pintores que tienen obras para mostrar. Que hay primos y amigos y hermanas que tienen historias para contar. Que a veces sale la luna y es un placer mirarla, que a veces el humor supera la aburrida realidad.

Conviene entender que la política no nos llevará a puerto seguro.

FERNANDO QUIROZ

Columnistas

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