2018: un año para elegir la ética

2018: un año para elegir la ética

Colombia exige una reingeniería institucional para combatir las viejas y nuevas formas de corrupción

27 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

2017 ha sido un año de sobresaltos, en el que la buena noticia de los acuerdos de paz fue ensombrecida por los graves escándalos de corrupción, la honda fractura social, la crisis de la justicia, el crecimiento de la desigualdad, la persecución de los líderes sociales y defensores de derechos humanos y la revictimización de las víctimas, todo a la par con el surgimiento de nuevas agendas de una sociedad desencantada de los partidos políticos, que reclama sus derechos económicos, políticos y sociales.

Es inaudito que luego de finalizar la guerra con las Farc, el optimismo haya mutado a la desesperanza, no se haya parado la máquina de la guerra y la muerte impere en las zonas en disputa por actores armados ilegales en donde la Constitución no existe, el Estado no ha estado y ha sido incapaz de cumplir lo pactado.

El gran reto de 2018 es consolidar los acuerdos de paz, cumplir la palabra empeñada y recuperar la confianza en la democracia, las instituciones y el poder ciudadano. Vivimos un momento de inflexión que exige un nuevo pacto político y social para cambiar el rumbo de la nación. Sí es posible el surgimiento de una Colombia nueva de bienestar, progreso y oportunidades, sin recurrir a aventuras constituyentes.

Si la corrupción fue el eje mediático del año que termina, la ética debe ser el valor clave de 2018. Hay que sancionar, con un aparato renovado de justicia y una sociedad civil activa y transformadora, a quienes han convertido ciertas empresas transnacionales en industrias del soborno; la política, en pragmáticos intercambios de contratos por votos; el sistema educativo, en un morral donde meten mano los inescrupulosos; la salud, en un cajero automático que exprimen los más avivatos y mata más gente que la guerra; la alimentación escolar, en vitamina económica para los más bandidos.

Si la corrupción fue el eje mediático del año que termina, la ética debe ser el valor clave de 2018.



Colombia exige una reingeniería institucional para combatir las viejas y nuevas formas de corrupción. He insistido en que o recuperamos la ética o el país se derrumba. Unidos podemos derrotar ese monstruo de mil cabezas. El éxito o fracaso de la nación depende de qué tan dispuestos estamos a asumir el papel que nos corresponde, individualmente, en esa batalla.

La Procuraduría cada día es más fuerte para cumplir su papel constitucional de salvaguarda de lo público. Pero se necesita una tarea conjunta de toda la sociedad, incluidas autoridades judiciales, los demás órganos de control, las veedurías ciudadanas, los medios de comunicación. Hay que trabajar sin desfallecer para demostrar que ser pillo no paga y que la sanción social será implacable contra quienes exhiben sin pudor los dineros mal habidos. Trabajamos para romper la matriz aceptada de sanciones leves para quienes más roban, y todo el peso de la ley para los más débiles.

Pero todo diagnóstico será inocuo si no actuamos ya. Las elecciones de 2018 son la gran oportunidad para transformar las cosas y espantar los fantasmas del populismo y el autoritarismo. Convocaremos a los candidatos al Congreso y a la presidencia de la República a que suscriban un pacto ético por la transparencia electoral. La primavera ética que se aproxima castigará severamente a quienes intenten credenciales aupadas con dineros mal habidos y el terror.

Hay que pensar en serio el país que deseamos y examinar con lupa las trayectorias de los candidatos. La Procuraduría invita a la participación ciudadana para reducir drásticamente la abstención y se compromete a redoblar sus esfuerzos institucionales para garantizar el cumplimiento de las leyes electorales.

Nuestro compromiso para 2018 es seguir actuando con la Constitución en la mano, el corazón al lado de las víctimas y los pies en los territorios. Defendiendo a los usuarios de la salud de la voracidad de quienes pretenden obtener ganancias ilimitadas; protegiendo a los líderes sociales de la política del odio de las organizaciones criminales; escuchando a las comunidades étnicas olvidadas y perseguidas; siendo la voz de quienes no la han tenido y reclaman su espacio en una Colombia nueva de oportunidades y derechos. 2018 será el año para elegir la ética. Actuemos ya.


FERNANDO CARRILLO FLÓREZ
* Procurador General de la Nación

Columnistas

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