Algo huele mal

Algo huele mal

La democracia liberal está siendo rebasada por una economía salvaje, que deja en la miseria a millones de ciudadanos.

15 de noviembre 2016 , 12:05 a.m.

Nadie esperaba que Donald Trump, el magnate excéntrico que se destacó en la reciente contienda electoral de Estados Unidos por su xenofobia, racismo y misoginia, llegara a la Casa Blanca.

¿Qué pasó con el electorado gringo? ¿Por qué razón la gente se inclinó por un candidato que durante su campaña expresó los sentimientos más oscuros contra las minorías étnicas y sociales?

Las razones del triunfo de Trump las podemos vislumbrar en los siguientes síntomas propios de una sociedad consumista donde la democracia, cada día, está en entredicho:

En las altas y medias esferas de la clase blanca estadounidense había un sentimiento racista de rechazo a Obama y a sus políticas en defensa de los derechos civiles.

El mundo económico neoliberal ha puesto en crisis el modelo político-democrático y en su reemplazo han surgido gobiernos populistas y acantinflados que pretenden llenar las expectativas de una clase media frustrada, que se mueve entre el consumo salvaje y su empobrecimiento a pasos de gigante.

Si hace 20 años había pobreza, la gente aún tenía confianza y un sentimiento de esperanza en la sociedad. Hoy lo que cunde es el miedo al fracaso y la desesperanza.

El mundo occidental está en crisis porque cada día el modelo salvaje de producción de mercancías y el consumo frenético que este genera no se compadecen con unas instituciones anacrónicas que quieren seguir viviendo en el siglo XIX.

La democracia liberal, como se comprendía hasta el siglo pasado, está siendo rebasada por una economía salvaje, que deja en la miseria a millones de ciudadanos. Hoy, la clase media hace mercado y paga taxi con tarjetas de crédito. A esto se le llama pobreza.

Este vacío que dejaron los liberales fue llenado por el discurso camorrero de Trump para avivar las huestes de los blancos anglosajones puritanos (WASP en inglés), los magnates judíos y los inmigrantes latinos del estado de la Florida.

¿Qué le espera al mundo después de la elección de Trump?

Aún es muy pronto para lanzar conjeturas. Lo cierto fue que en Estados Unidos ganó un populista de extrema derecha que, aprovechando el miedo y la frustración de la clase media, lanza improperios a los inmigrantes latinos, quienes son los que han construido el país del norte.

Triunfó un nacionalista que llama a cerrar sus fronteras económicas y políticas y ve con malos ojos la apertura de los derechos civiles que ganaron las minorías étnicas, sociales y de género durante el gobierno de Obama.

Para parafrasear a Shakespeare, podemos decir sin equivocarnos: “Algo huele mal en Estados Unidos”.

FABIO MARTÍNEZwww.fabiomartinezescritor.com

Columnistas

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