Uribe el griego

Uribe el griego

El senador goza de la más amplia libertad de expresión, que tal vez ningún otro colombiano tiene.

16 de junio 2017 , 12:00 a.m.

A quién podría ocurrírsele asistir al ‘Foro de la cordialidad’ en Atenas, Grecia, y en medio de un público de gentes cordiales, animadas por intenciones generosas, desprevenidas, lanzar una diatriba envenenada de odio contra su patria y contra el gobierno. Quizá el senador Uribe Vélez pensó que estaba en una de esas galleras antioqueñas apostólicas que tanto le gustan; pero estaba en Atenas, cuna de la civilización occidental, que al senador Uribe Vélez le debe sonar a castrochavismo.

“¿Está loco ese hombre?” preguntó un forista asombrado, y molesto, a otro de sus colegas “¿Por qué viene a traernos aquí sus odios personales?”. Le sobraba razón. Nadie espera que en un Foro de la Cordialidad llegue alguien con gallos de pelea y discurso de chafarote, como nadie espera que a una gallera llegue un pacifista con palomas y voces de cordialidad.

Uno de los problemas que afectan a las personas con ideas fijas, es que nunca saben en dónde están paradas, o mejor, siempre creen que todos los terrenos son iguales y que les sirven para echar su mismo discurso obsesivo. Sea en una fiesta de primera comunión, en un concierto de rap o en un congreso de iglesias cristianas, el senador Uribe dirá sin variantes que el traidor Santos les está entregando el país a las Farc y al castrochavismo. Sin embargo, el país está viendo lo contrario de lo que el senador Uribe afirma a los berridos donde quiera que se encuentre. Son las Farc las que le están entregando sus armas al país. Ya la ONU certificó la recepción del 60 por ciento de un armamento poderoso, y para el 20 de junio el 100 por ciento estará en manos de la Comisión de las Naciones Unidas. ¿Seguirá engañando impunemente el senador Uribe?

En cuanto al castrochavismo, si eso existe, y no es, como lo pinta Matador, un fantasma de los que se vale Uribe Vélez para atemorizar y aterrorizar a los ciudadanos indefensos, tal parece que se encuentra bastante ocupado en Venezuela con sus propias dificultades frente a una oposición de ultraderecha rabiosa, como para pensar en hacerse cargo también de los problemas colombianos.

Si no se pone fin al conflicto armado, la paz no nacerá, y si no nace la paz, no habrá prosperidad, ni justicia, ni igualdad, ni soberanía

Que la voluntad de paz de las Farc está archidemostrada, y que su decisión de participar en la vida democrática del país es irreversible, lo vemos claro en la actitud serena asumida por ‘Pastor Alape’, uno de los comandantes de las Farc, cuando el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, rehusó sentarse en la mismo mesa con ‘Alape’, y a la salida del evento un grupo de fanáticos al estilo de Uribe el griego insultaron al jefe guerrillero. Vale la pena reproducir completa su respuesta al periodista que lo entrevistó:

“No voy a descalificar a nadie. Pienso que el alcalde (de Medellín) está en el proceso de evaluar cuál es el momento de apostarle al proceso (de paz). Porque según lo que ha mostrado no es un enemigo cerrado de la paz. Dicen que apoyó el sí. Y sobre quienes salieron a manifestarse en contra de mi presencia, pues esa es la democracia. Si no les gusta algo está bien que lo expresen. Lo importante es que sea sin violencia. Esa es la apuesta que estamos haciendo y en ese camino los líderes políticos tienen una responsabilidad muy grande para que los debates se mantengan dentro del respeto y la no violencia. Ese es el reto que tenemos los colombianos: construir un país más civilizado” (El Espectador 11/06/2017, ‘Entregaremos hasta el último peso’).

No sé hasta dónde ese llamado a la discusión democrática, pacífica y constructiva logre calar en la gente con la misma fuerza que la verborrea colérica, irracional y belicosa del senador Uribe Vélez; pero sí sé que los demócratas del país deben unirse para tratar de explicarle a un montón de gente que no cree en el proceso de paz porque la firma de los acuerdos no vino navegando sobre ríos de prosperidad, que deben entender cómo si no se corta de raíz una violencia extrema, padecida por setenta años , si no se pone fin al conflicto armado, la paz no nacerá, y si no nace la paz, no habrá prosperidad, ni justicia, ni igualdad, ni soberanía.

El senador Uribe Vélez goza de la más amplia libertad de expresión que tal vez ningún otro colombiano tiene. Hasta puede hacerse el griego para difamar a su país. Si los colombianos quieren escucharlo, también están en su derecho, mas no sobra darles un consejo, tomado de un griego muy sabio: amárrense bien al mástil del barco de la patria para evitar que la voz de sirena del senador Uribe los arrastre a una perdición irremediable.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Columnistas

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