Colombia Humana

Colombia Humana

Es una larga marcha emprendida por millones de colombianos para rescatar la democracia.

18 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

Mi compañero inseparable, el Diccionario de la Lengua Española (a cargo de la Real Academia) define el adjetivo ‘humano’ ‘humana’ (del latín humanus) en sus acepciones 1 y 4, así: 1. Dicho de un ser: que tiene naturaleza de hombre (ser racional): 4. Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.

Mi compañero inseparable, el Diccionario de la Lengua Española (a cargo de la Real Academia) define el adjetivo ‘humano’ ‘humana’ (del latín humanus) en sus acepciones 1 y 4, así: 1. Dicho de un ser: que tiene naturaleza de hombre (ser racional): 4. Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.

El primer humano que rescató al ser humano de las garras de las divinidades, mitos creados por determinados seres humanos económicamente poderosos para ejercer a través de aquellas el dominio y control de los humanos en general fue un esclavo romano, Publio Terencio Afer (Cartago, hoy Túnez, c. 194 a. C.-Roma c. 159 a. C.), quien escribió en su comedia ‘Heautontimorumenos’ ( ‘El que se atormenta a sí mismo’) “Homo sum: humani nihil a me alienum puto”, que traduce: “Soy hombre y nada de cuanto sea humano me es ajeno”, pensamiento que originó la doctrina del humanismo como expresión de la solidaridad y del afecto que deben reinar entre los seres humanos, al contrario de la manifestada por Plauto, el gran antecesor de Terencio, en su ‘Asinaria”: Homo homini lupus’ (el hombre es un lobo para el hombre). Desde mucho antes que Plauto y Terencio, y hasta el día de hoy, la historia de la humanidad se bifurca en esas dos corrientes: la del hombre deshumanizado que es un lobo para el hombre, y la del hombre humanista, generoso y solidario siempre con sus semejantes y al que nada humano le es ajeno.

La Educación es el instrumento más poderoso para enseñarle al hombre la única cosa que realmente debe importarle: el conocimiento de sí mismo.

En casi todas las épocas de la historia, y especialmente en la actual, la humanidad ha sido gobernada por hombres lobos. También ha habido épocas, aunque escasas y fugaces, pero de extraordinaria belleza, en las que gobernaron hombres humanistas, preocupados por la situación de sus semejantes y consagrados a resolver los problemas que afligen al ser humano. Recordemos con terror, entre miles de ellos, a los hombres lobos más notorios: Nerón, Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Pinochet, los militares de las dictaduras argentina y brasileña, Laureano Gómez, Richard Nixon. Y recordemos con gratitud al puñado de hombres humanistas que propiciaron, como gobernantes, las épocas más felices de la historia: Pericles, Los Graco, Carlos III, Simón Bolívar, Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Alfonso López Pumarejo (y la República Liberal), John F. Kennedy, Salvador Allende, y otros más.

A partir de la revolución tecnocientífica se han acentuado la deshumanización de la vida y la actividad frenética de los hombres lobo por dominar las nuevas tecnologías y los nuevos avances científicos como herramientas, las más eficaces que se han conocido, para robotizar al ser humano, disminuirlo y conformar el ejército de esclavos, sumisos, obedientes y productivos que los poderosos necesitan para seguir siendo, como en las tiempos de la Grecia y de la Roma antiguas, los dioses del Olimpo.

Un ejemplo reciente nos lo da “el gran innovador hindú” Arnant Agarwal (EL TIEMPO, 16/5/2018, ‘Contra una educación petrificada'). En la presentación que le hace este diario se dice que “el investigador indio Arnalt Agarwal (es el) creador y fundador de la plataforma edX que democratizó a Harvard y al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) con los cursos abiertos masivos y gratuitos en línea (Moocs, por sus siglas en inglés)”.

¿Cuál es la sustancia de la transformación “de la educación hoy petrificada” que plantea el profesor Agarwal? La resume él mismo: “Alvin Toffler –dice– tenía razón: los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer y escribir, sino los que no manejen la tecnología. Educación y tecnología van de la mano, y ya se nos está haciendo tarde.

“La educación actual –agrega– debe usar la tecnología para innovar y para llegar a más personas. Las necesidades de los estudiantes están cambiando constantemente. Por eso es importante usar estas nuevas tecnologías para ayudarles a lograr sus metas… La educación en línea está rompiendo todas las barreras y permitiendo que cualquier estudiante con la motivación de aprender y una conexión a internet cambie su vida por medio de la educación”.

La entrevista es más extensa, y seguramente el sabio explayó sus ideas en la ‘Conferencia magistral’ que dio en la Universidad del Rosario. Con lo transcrito basta para entender y comentar el meollo de su concepción innovadora.

Me temo que el sabio ilustre está confundiendo enseñanza y aprendizaje, con Educación (con mayúscula), que es como confundir laboratorio con Ciencia (también con mayúsculas). El laboratorio es una de las muchas herramientas que utiliza la ciencia, pero no es la Ciencia. El aprendizaje y la enseñanza son auxiliares de la Educación, pero no son la Educación. La Ciencia y la Educación son el todo, y es un error grave tomar el todo por las partes. Cita el sabio al otro sabio (Alvin Toffler) para asentar que “los analfabetos de hoy no son los que no saben leer ni escribir, sino los que no dominen la tecnología”.

Sin embargo, estoy seguro de que tanto Toffler como Agarwal, para dominar la tecnología, primero tuvieron que hacer ese ejercicio sencillo de aprender a leer y escribir con lápiz y papel, y después requirieron un computador, que no les habría sido útil de ninguna manera si antes no hubieran aprendido a leer y escribir. Son millones las personas que actualmente no saben leer y escribir, o que saben, mas carecen de acceso a un computador. Sin remediar primero esas falencias los edX y los Moocs del profesor Agarwal no serán sino un auxiliar más del elitismo.

El doctor Agarwal parece olvidar que las tecnologías, viejas o nuevas, son, desde el fuego y la rueda hasta el computador y la Inteligencia Artificial (IA), descubrimientos e invenciones humanas, productos exclusivos de la creatividad natural de que está dotado el ser humano. La tecnología no es, como la pinta el profesor Aguarwal, una divinidad que ha bajado del cielo para impartirnos sus enseñanzas a los pobres humanos. Ella es, reitero, entre tantas que ha habido y que habrá, una invención más del prodigioso cerebro humano. Tratar de deificarla es parte de la intención de los hombres lobos de deshumanizar la humanidad.

La Educación es el instrumento más poderoso para enseñarle al hombre, desde su niñez temprana, la única cosa que realmente debe importarle y sin la cual su papel en la vida se desdibuja y lo convierte en un objeto: el conocimiento de sí mismo, de su esencia humana, de sus cualidades innatas y de sus defectos, igualmente innatos. Con ese conocimiento de sí mismo, el ser humano podrá mejorar sus cualidades y corregir sus defectos. Todo lo demás son rutinas de aprendizaje para las que el cerebro humano viene con la capacitación suficiente, que se estimulará mediante el conocimiento.

Eso es lo que esencial, y filosóficamente representan el movimiento Colombia Humana y su candidato presidencial Gustavo Petro. No es un movimiento coyuntural, es una larga marcha emprendida por millones de colombianas y colombianos para rescatar la democracia de las fauces de los hombres lobo que tanta miseria y dolor han generado en el país. El 27 de mayo tendremos esa oportunidad, si hemos entendido bien los planteamientos humanistas del candidato de la Colombia Humana.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Columnistas

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