Bogotá sin metro

Bogotá sin metro

Se han esfumado las posibilidades de un metro elevado. Pero ahí están los estudios del subterráneo.

01 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Bogotá no tendrá metro en la presente administración, ni quien sabe cuándo. ¿Y por qué no? Trataré de explicar un asunto muy complejo de la manera más sencilla posible.

Cuando el candidato Enrique Peñalosa fue elegido (por segunda vez) alcalde del Distrito Capital de Bogotá, encontró que su antecesor, Gustavo Petro, había dejado el proyecto Primera Línea del Metro Subterráneo de Bogotá (PLMSB) listo para abrir la licitación en 2016, iniciar los trabajos ese mismo año e inaugurar la PLMSB a finales del 2018. Esos estudios, iniciados en 2009 por la administración de Samuel Moreno Rojas, habían surtido las etapas exigidas para proyectos de ingeniería compleja: prefactibilidad, factibilidad, ingeniería de detalle (también llamada ingeniería avanzada), validación (por la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes de Bogotá) y aval del Banco Mundial (BM), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Gobierno Nacional. Los estudios del proyecto de la PLMSB habían costado 147 mil millones de pesos, en cifras redondas, de los cuales 95 mil millones correspondieron al estudio de ingeniería de detalle.

Para financiar el proyecto, calculado en un costo de 18 billones de pesos, era requisito que Bogotá aportara el 30 por ciento y la Nación el 70 restante. Bogotá presentó su parte mediante la aplicación de vigencias futuras de la sobretasa a la gasolina (aprobadas por el Concejo), aportes de la EEB y la ETB y cupo de endeudamiento. La Nación, por su lado, solemnizó su 70 por ciento mediante un cheque simbólico entregado al alcalde Petro por el presidente de la República. Ese aporte de la Nación fue mañosamente dilatado en argucias del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), el DC no pudo hacer efectivo el cheque del jefe del Estado, y la administración Petro concluyó su período sin el apoyo económico de la Nación para abrir la licitación de la PLMSB como estaba programada en el proyecto.

Petro había dejado el proyecto Primera Línea del Metro Subterráneo de Bogotá listo para abrir la licitación en 2016, iniciar los trabajos ese mismo año e inaugurar a finales del 2018

Si el nuevo alcalde, Enrique Peñalosa, quien inició su mandato el 1.o de enero de 2016, hubiera llevado adelante el proyecto de la PLMSB, Bogotá estaría estrenando metro subterráneo a finales del año entrante; pero, Peñalosa tomó los estudios, elaborados en seis años de análisis minuciosos y exhaustivos, por sus antecesores, y tiró a la basura ciento cuarenta y siete mil millones de pesos.

La Contraloría Distrital abrió una investigación sobre grave deterioro patrimonial cometido por la administración Peñalosa al desechar los estudios de la PLMSB. Ignoro por qué la Procuraduría General no ha tomado cartas en el asunto. A los ciento cuarenta mil millones deberían agregarse los veintisiete mil millones de los estudios del metro de Bogotá, que, en su primera administración, también tiró a la basura el alcalde Peñalosa para optar por el ruinoso TransMilenio (TM).

La excusa frágil de Peñalosa para no realizar la PLMSB se basó en la entelequia de que, por el aumento imprevisto del dólar, se encarecían los costos del subterráneo y en consecuencia resultaba más barato hacer un metro elevado.

No voy a repetir la historia del famoso metro elevado (ME), “que, a diferencia de los anteriores, sí se va a hacer”, según afirmó desafiante y contundente el alcalde Peñalosa. ¿Y cómo lo harían? El ME carecía de financiación. Los cuatro billones de pesos reunidos por la administración Petro tenían una destinación específica: el metro subterráneo, y legalmente no podían utilizarse para ninguna otra obra diferente, ni aun el ME. La administración Peñalosa aseguró que no utilizaría esos dineros, pero sí tomó de ellos un billón de pesos que fueron trasladados a la Empresa Metro de Bogotá. Aquí parece tipificado un delito de peculado por uso inapropiado de dineros públicos o desvío de estos.

Llegamos entonces al 10 de enero de 2017. El documento Conpes 3882 de esa fecha aprobó el “Apoyo del Gobierno Nacional a la política de movilidad de la Región Capital Bogotá Cundinamarca y declaratoria de Importancia estratégica del proyecto Sistema Integrado de Transporte Masivo – Soacha fases I y II”, en el cual “se ha previsto adicionalmente como esquema de integración con la PLMB (Primera Línea del Metro de Bogotá) la utilización de un medio de pago único que permita el acceso a ambos sistemas y la implementación de políticas tarifarias que faciliten la conexión para los pasajeros que deban utilizar ambos modos para su viaje. Así mismo habrá integración física entre las troncales alimentadoras [del TM] y el Metro, de acuerdo con la localización de los nodos de intersección”.

Según este cronograma, el 31 de agosto de 2017 debería haberse presentado la ‘Estructuración técnica legal y financiera: ingeniería avanzada’, es decir, la ingeniería de detalle

El Conpes 3882 es un documento confuso y deleznable (una “vaga libélula vaga” que dijo el poeta), pero finalmente fija un cronograma abracadabrante para darle vía libre a la PLMB (elevado). Según este cronograma (Tabla 7. ‘Siguientes pasos para la PLMB’), el 31 de agosto de 2017 (ayer) debería haberse presentado la ‘Estructuración técnica legal y Financiera: ingeniería avanzada’, es decir, la ingeniería de detalle. Siguen otros pasos entre septiembre y octubre de 2017, y en noviembre de 2017 el “inicio de licitación de diseño de detalle y construcción”.

Ahora, el 17 de febrero de 2017 se acordó un contrato entre el DC y las firmas Systra e Ingetec (esta última tiene también el contrato para los estudios del TM por la 7.ª) con duración de 14 meses (abril de 2018) y un costo de veintitrés mil millones de pesos, para hacer los estudios de factibilidad, viabilidad, técnicos, legales y financieros, e ingeniería de detalle. La interventoría corre a cargo de la firma española Sener, que construyó el metro de Madrid (España).

Es evidente que dichos estudios no están listos y que, al no haber presentado en la fecha prevista por el cronograma (31 de agosto 2017), “la estructuración técnica, legal y financiera”, los demás pasos estipulados en el cronograma serán igualmente incumplidos.

Para entender bien lo que puede ocurrir con un proyecto complejo como el metro, sea elevado o subterráneo, que se va a licitación sin tener estudios de ingeniería de detalle, que establecen el costo real de la totalidad de la obra, basta mirar lo sucedido con el metro de Medellín, que abrió licitación sin ingeniería de detalle, con un costo calculado inicialmente, al ojo, en seiscientos millones de dólares. Una vez adjudicada la licitación, la firma contratista y contratante realizó la ingeniería de detalle y dijo que el ME de Medellín no costaría 600 millones de dólares, sino 2.400. Esa prequeña diferencia entre el costo ilusorio y el costo real tuvo parada un buen tiempo la obra, y el ME de Medellín duró en construcción 12 años.

Como en esa época no existía La ley 1483 de 2011, que prohíbe efectuar obras complejas sin ingeniería de detalle, ni apelar prácticas tramposas como la llamada ‘llave en mano’, que consiste en abrir licitación sin la ingeniería de detalle, y arreglarla después, los paisas acudieron a esa figura y el metro de Medellín nos salió a los contribuyentes seis veces más caro de lo presupuestado.

Hoy, la ‘llave en mano’ es ilegal. En consecuencia, al incumplir el DC con la entrega de los estudios de ingeniería avanzada, no puede proceder a abrir la licitación prevista como último paso del cronograma. Y, si lo hace apelando a la figura de ‘llave en mano’, no solamente estaría violando lo dispuesto en la Ley 1483, sino que el “metro barato” de que habló el alcalde Peñalosa resultará cuatro o cinco veces más costoso que el metro subterráneo. ¿La firma Sener, interventora del proyecto, avalará semejante exabrupto? ¿No dirán nada la Procuraduría ni la Fiscalía?

Como quiera que sea, lo cierto es que en este momento se han esfumado las posibilidades de que Bogotá tenga metro elevado. No obstante, ahí están los estudios del metro subterráneo, y, si la sensatez se impone (le pueden preguntar a la firma Sener, a ver qué opina), retomar la PLMSB es lo que corresponde hacer. Y hacerlo sin más dilaciones.

El ME y el TM por la 7.ª son proyectos inviables que pueden provocar en Bogotá un desastre peor que el ocasionado por el huracán Harvey en Houston.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA