¡Día del Idioma, fiesta de las palabras!

¡Día del Idioma, fiesta de las palabras!

Las palabras están ahí, dispuestas a dar cuerpo a múltiples expresiones, artículos, cuentos...

24 de abril 2018 , 12:00 a.m.

En cierta ocasión, por demás no muy lejana, la palabra hiperactiva se encontró, cuando menos se lo esperaba, frente a frente, con un grupo de compañeras taciturnas y meditabundas. De inmediato les dijo: “¡No podemos quedarnos quietas! Fuimos creadas para transmitir ideas, conceptos, emociones, y aquí holgazaneando no lo vamos a lograr”.

La palabra tranquilidad habló: “No se preocupen tanto, ya llegará el momento, si por ahora no hemos sido utilizadas es que a lo mejor no nos conviene, hay que saber esperar; nada de afanes”.

La palabra preocupación refutó: “¡Es mejor ser útiles, serlo cuanto más se pueda!, por eso me parece bien la propuesta de hiperactiva, debemos hacer algo!”
La palabra cantidad no se aguantó e intervino: “Depende de cuántas seamos. Si somos muy pocas escasamente alcanzaremos para integrar una frase; si somos muchas, podemos servir para escribir un ensayo, y si somos muchas más, pero muchísimas más, podemos ser útiles para hacer por ejemplo una novela. La palabra que se quede sola no servirá para nada; corrijo…, de pronto servirá para una expresión tan corta como un suspiro. Recuerden que la vida de todas cobra verdadero significado en la medida en que nos sepan entrelazar”.

La memoria agregó: “De todos modos debemos estar muy atentas a ser utilizadas en cualquier momento. Recuerden que nos pueden necesitar sonando, vibrando en el aire, o plasmadas, gracias a la tinta, en hojas o libros, y más recientemente nos transmiten por los llamados medios electrónicos y las redes sociales. Cuando nos saben ordenar y pronunciar con fluidez, podemos hacer que a quien nos utiliza le reconozcan tener el don de nosotras?” “¿El don de nosotras? –Reparó la palabra pregunta–; sí, el don de la palabra”, agregó la memoria, por lo menos así lo llaman.

Varias palabras saltaron de alegría corriendo el riesgo de que se les cayera alguna letra, pero eso sí, todas transmitieron la idea de invitar a hacer del Día del Idioma una fiesta.

Entonces, la palabra oportuna afirmó: “Entusiasmémonos que se acerca el Día del Idioma y con ocasión de esta fecha se acuerdan mucho de nosotras; por supuesto, de las letras también; se escriben muchas páginas al respecto de nuestra existencia y se convocan numerosos concursos en que nos requieren con aprecio”.

“Entonces cuidémonos de permanecer juntas y reunir otras más, no tenemos que ser muchas para que puedan hacer con todas nosotras un buen cuento, así sea un ‘cuento corto’ ”. Y la palabra seudónimo enseguida se infló y sacando pecho añadió: “Me gustan mucho los concursos porque, prácticamente en todos, me tienen que utilizar”.

Al escuchar unos sollozos, la palabra ánimo volteó a mirar y se encontró con una estampa muy triste; en el rincón del recinto estaba cabizbaja y descompuesta la palabra fiesta y se agitaba en toda su corta extensión con movimientos cargados de sentimiento y congoja. Ánimo le preguntó: “¿Qué te tiene tan afectada y afligida?” Fiesta respondió entre sollozos: “Todos hablan de la celebración del Día del Idioma, pero en ningún momento hablan de fiesta? ¿Cómo quieren que me sienta? Una oportunidad tan interesante y no poder estar presente para impregnar a todos con mi alegría, entusiasmo y transmitir la integración que mi presencia propicia”.

Oportuna volvió a intervenir y afirmó con decisión y entusiasmo: “Me parece muy razonable la observación que nos hace fiesta. Yo les propongo que transmitamos rápidamente el mensaje de hacer del Día del Idioma, de ahora en adelante, una fiesta, la fiesta de las palabras!”.

Y, de inmediato, las palabras allí reunidas se entusiasmaron, varias saltaron de alegría corriendo el riesgo de que se les cayera alguna letra, pero eso sí, todas transmitieron la idea de invitar a hacer del Día del Idioma una fiesta, una fiesta que permita que todas las palabras salgan, se muestren, se usen, se articulen, se luzcan, se escuchen! Rapidez intervino para ofrecerse a hacer lo que más pueda por esta noble causa. Las palabras presentes de inmediato se pusieron a disposición de todos aquellos que se animen a escribir, a explorar ‘el don de la palabra’ y si es el caso presentar, recurriendo al seudónimo, sus creaciones a alguno de tantos concursos que por estos días se convocan.

Así las cosas, el Día del Idioma busca ahora ser reconocido como la gran fiesta de las palabras, y tú que estás leyendo la historia de estas palabras preocupadas e inquietas estás invitado a contribuir a propagar este objetivo. El Día del Idioma busca avivar ‘el don de la palabra’ en todos aquellos que cada año quieran acoger la invitación y se interesan por explorar los caminos que permiten adentrarse en el buen uso de las palabras para estructurar con ellas esas narraciones breves en las que una historia bien estructurada logra cautivar nuestra atención y llevarnos con la imaginación a infinitas emociones, todas acompañadas de la expectativa que la trama debe generar.

Las palabras una vez más están ahí, dispuestas a dar cuerpo a múltiples expresiones, artículos, cuentos, ensayos y demás formas literarias. Ellas permanecerán atentas a ser útiles cuando la creatividad de cada uno se active con la proximidad del Día del Idioma.

A las palabras y a todos ustedes por leerlas:

¡Muchas gracias! ¡Feliz fiesta de las palabras!

DAVID RUBIO RODRÍGUEZ
* Presidente del Patronato Colombiano de Artes y Ciencia y del Colegio Máximo de las Academias de Colombia.

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