Superhotel Tayrona: los que ganan y los que perdemos
Por: DANIEL SAMPER PIZANO |
Todo se hizo al revés, aunque ahora el presidente Santos intente vestirse como corresponde.
El Gobierno se enredó con el superhotel del parque Tayrona porque quiso ponerse los calzoncillos por la cabeza. Todo se hizo al revés, aunque ahora el presidente Santos intente vestirse como corresponde. El país lleva más de medio siglo aprobando leyes y reglamentos para proteger los parques y resulta que el Presidente se reúne 45 minutos con los inversionistas nacionales y extranjeros que quieren levantar el hotel de siete estrellas y les otorga graciosamente el beneplácito oficial: "Se trata de un proyecto compatible con el medio ambiente".
Primero: ¿cómo lo sabe? ¿Existe algún estudio concreto e imparcial que lo afirme? No. Son datos de los inversionistas. Y no hay que ser un zorro para suponer que estos señores, cuyo fin, sobre todo, es ganar dinero, jamás rendirían ante el Presidente un informe ecológico adverso a sus intereses.
Segundo: si el jefe del gobierno toma decisiones ambientales guiado por lo que le cuentan en 45 minutos unos empresarios, entonces, ¿para qué sirve la ley que exige estudios obligatorios de impacto ambiental y sociológico? ¿Y para qué la norma según la cual no se expedirán licencias sin una opinión científica favorable? Además, ¿es acaso letra muerta la consulta a las comunidades nativas? El Presidente afirma que "los indígenas están de acuerdo". ¿Quién se lo contó? Él mismo dice que fueron los empresarios, naturalmente. Pero los mamos lo niegan y, de todos modos, estos procesos legales deben cumplir estrictos protocolos.
Anunciar ante hoteleros un insólito superhotel en zona ambiental hizo temer que al Gobierno le interesaba más la plata que la naturaleza. Al hablar ahora JMS de "tempestad en un vaso de agua", queda claro que no supo medir lo que significa el parque para los ciudadanos. El Tayrona es más que un punto en el mapa. Fue el despertador histórico de la conciencia ambiental en Colombia, simboliza la lucha por su patrimonio biológico y, a medida que los ciudadanos gozan de sus playas y bosques, cuenta con más defensores.
Además, encarna la lucha entre intereses particulares y bienes públicos. El hecho de que albergue en su territorio lotes privados constituye constante y comprensible tentación de enriquecimiento para sus dueños. En el caso del constelado superhotel, el proyecto es idea de la empresa norteamericana Six Senses y la firma nacional Promotora Arrecifes. A esta última la creó en Santa Marta el 30 de marzo pasado el grupo empresarial Daabon.
Según Hoy Diario del Magdalena (18-10-11), casi todos los socios y representantes de la firma pertenecen a la familia Dávila. Son dueños y administradores de Daabon, según lo canta su razón social, los señores Dávila Abondano. Entre otros negocios con el Estado, aparecen ellos en el tristemente célebre programa Agro Ingreso Seguro. Dijo la revista Cambio (24-9-09): "Los Dávila Abondano, influyente clan del Magdalena y cabeza del Grupo Daabon, importante comercializadora de productos orgánicos e ingresos por 120 millones de dólares al año en Colombia, figuran como beneficiarios de un subsidio por 463 millones de pesos en el 2008 y de otros dos por 440 millones".
Daabon disfruta de jugosas concesiones en la costa, pero sus resultados son por lo menos polémicos. El Gobierno, en un acto de transparencia, debería informar qué concesiones y subsidios tiene Daabon en playas, aguas y tierras del Magdalena y la Guajira y qué calificaciones merecen sus obras. Deben de ser ejemplares, si pensamos que convencieron en solo 45 minutos al Presidente de que los premiara con un superhotel en el parque.
ESQUIRLAS. Nadie podrá defender al Tayrona mejor que los colombianos. Por eso, doy a conocer algunas de las iniciativas de solidaridad con el parque surgidas en los últimos días:
Protestar ante el Gobierno: http://syscopre.presidencia.gov.co/publico/frmCiudadano.aspx
Facebook: https://www.facebook.com/groups/noahotel7estrellastayrona/
Twitter: @TayronaLibre
Correo electrónico:
tayronalibre@gmail.com





