Zarquis Asdrúbal Bareño
Existe gran preocupación en el país, y en especial entre los diferentes sectores de la economía nacional, por el rumbo que ha tomado la apreciación o revaluación del peso.Pero este fenómeno económico de revaluación de la moneda nacional no solo afecta a los colombianos, sino también a otros países latinoamericanos, como Brasil, Perú y Bolivia, y a la Unión Europea, donde el euro se encuentra bastante apreciado o revaluado frente al dólar. Veamos por qué.
Colombia es un país que, sin necesidad de convenios, acuerdos o cualquier otro acto administrativo, está inmerso en la globalización. Y esa situación implica pertenecer al sistema económico mundial, con las consecuencias que de ello se deriva. Aquí se cumple la teoría de la complejidad, que señala que "el simple aleteo de una mariposa en el sur de Asia puede provocar un huracán en Brasil". Es decir, que cualquier comportamiento que se genere en el mercado del dólar, en cualquier país desarrollado, provocará un movimiento perverso en el mercado financiero de los países emergentes como Colombia, en especial en el mercado de dólares. Pues el libre juego de la oferta y la demanda implica que, cuanto mayor sea la oferta de dólares, menor será la cantidad de unidades monetarias nacionales que hay que entregar por cada unidad de dólar. O sea, mayor será la revaluación del peso frente al dólar. Y cuanto menor sea la oferta de dólares frente a la demanda del mismo, mayor será la cantidad de unidades monetarias nacionales que hay que entregar a cambio de un dólar. O sea, mayor será la devaluación del peso.
¿Qué factores intervienen para la apreciación o revaluación del peso colombiano?
Dos conjuntos: uno externo y otro interno. El conjunto de factores externos está integrado por la baja tasa de interés que ha establecido la FED en el mercado financiero norteamericano, en apenas 2 por ciento, mientras que en Colombia el Banco de la República la ha establecido en 9,75 por ciento. Este diferencial hace que los grandes capitales golondrina y de inversionistas fluyan hacia Colombia para apropiársela, inunden el mercado e incrementen la oferta de dólares; los altos precios del petróleo hacen que los países productores reciban cada vez una mayor cantidad de dólares, los cuales son depositados en la banca internacional, lo cual incrementa su liquidez y la obliga a salir al mercado a ofrecerlos para poder colocarlos y responder por las tasas de interés de captación que les deben a sus cuentahabientes.
¿Y quiénes son los destinatarios de esos recursos? Los países emergentes como Colombia; el dólar se está devaluando frente al euro, es decir, hay que dar una mayor cantidad de dólares por un euro. Esto hace que el dólar esté perdiendo poder adquisitivo frente a la producción europea, lo que conduce a los inversionistas a buscar en los países emergentes cómo colocar sus emolumentos, ya que Europa maneja tasas de interés bajas, muy cercanas al 2 por ciento, para enfrentar la revaluación del euro frente al dólar.
El conjunto de los factores internos está dado por el gasto desaforado en que está inmerso el Gobierno Nacional, que hace que se deba recurrir permanentemente a los recursos de crédito externo para suplir el déficit, y los dólares procedentes de esos créditos ingresan al mercado financiero nacional e incrementan la oferta de dólares; los mismos precios del petróleo hacen que el país esté recibiendo entre dos y cuatro veces la cantidad de dólares por su producción. El incremento de las áreas de cultivo, la intensidad de siembra y el aumento de la producción y exportación de cocaína hacen que los narcotraficantes obtengan y traigan al país una mayor cantidad de dólares, que al llegar al país y monetizarse, incrementan su oferta.
Y aunque se dice que los montos de las remesas de los colombianos que viven en el exterior han descendido, todavía son significativas en el conjunto de la oferta y la incrementan. El aumento desproporcionado de los precios de los 'commodities' en el mercado internacional es otro elemento que coadyuva a la mayor disponibilidad de dólares en el mercado nacional.
Igualmente, merece mención el hecho de que los grandes emporios mundiales están consolidándose mediante la compra de empresas nacionales que producen productos iguales o similares, y Colombia no ha sido la excepción, pues hemos visto en los últimos años cómo las pocas empresas nacionales han ido a parar a manos de inversionistas extranjeros, con la consecuente entrada de dólares, a través de alianzas estratégicas o como accionistas mayoritarios o como propietarios definitivos.
Por el lado de la demanda, sabemos que esta es reducida. Colombia es un país pobre, con bajos niveles de ingreso y poca capacidad de ahorro, que se traduce en bajos niveles de demanda de dólares. Y así los paquetes turísticos requieran menos pesos para su disfrute, no poseemos la capacidad de hacer turismo por el mundo.
Los industriales no están dispuestos a hacer reconversión en las condiciones actuales de mercado, que sería otra forma de absorción de la oferta de dólares. En este escenario, el dólar seguirá rompiendo las barreras de los 1.700 y los 1.600 pesos.
Y la solución no está en establecer trabas al ingreso de los dólares, ni en bajar las tasas de interés, pues la inflación que se pretende corregir es importada y ante eso no hay nada que hacer, pues viene ya incluida en los productos que importamos.
Por el contrario, hay es que tomar medidas conducentes a reducir, por dos o tres años, el consumo, mas no la inversión, del Gobierno Nacional, para evitar que siga trayendo dólares al país en forma de crédito; incentivar a los inversionistas colombianos a capitalizar sus empresas o a crear nuevas empresas que fortalezcan el mercado nacional, o a fortalecer, a través de la capitalización, a empresas que aún mantienen competitividad en el mercado internacional.
Hay que tener presente que el ciclo económico mundial ya comienza a revertirse y que, a partir del 2009, la revaluación podrá comenzar a ser histórica y dar paso a una devaluación moderada, que muy seguramente colocará a Colombia en un nivel de competitividad interesante.
Hay es que ajustarse al modelo que la economía mundial nos está deparando y aprovechar la coyuntura revaluacionista para que el país tenga una industria de cara al siglo XXI.
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