¡A Dios lo que es de Dios!

¡A Dios lo que es de Dios!

Parte de los conflictos actuales son por asuntos territoriales, pero mezclados con fundamentalismos.

16 de julio 2017 , 12:28 a.m.

Me eduqué en colegio de monjas y en universidad de jesuitas. Tengo una relación con Dios permanente, sólida y estable. Y por eso, hace rato comprendí el significado de la frase de Jesús “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, que, para mí, es el preludio de la doctrina de las dos espadas del papa Gelasio I, por la cual se separa el poder espiritual del secular, y aunque en ese momento (siglo V) subordinó la segunda a la primera, las guerras para lograr esta división real no se hicieron esperar. Hoy, el mundo occidental acepta como una de sus principales conquistas la clara separación entre la religión y el Estado, y su consecuencia inmediata: la libertad de cultos.

En Colombia, la película El abrazo de la serpiente es una muestra clara de la resistencia, la lucha y el sufrimiento indígena por la imposición de una creencia completamente ajena a sus costumbres y a la madre naturaleza. La Constitución de 1853 algo trató de hacer para separar la Iglesia del poder político, pero la de 1886 declaró que “el Dios católico era fuente suprema de toda autoridad”, y así vivimos por más de un siglo, rechazando, prohibiendo y estigmatizando cualquier otro tipo de creencia. Hasta que la Constitución de 1991 dio el salto a la modernidad en ese sentido, y los cristianos y otras religiones que no comulgaban con la Iglesia católica ‘salieron del clóset’. Esto fue un reconocimiento y una exaltación a la dignidad humana. Desde entonces, las instituciones protegen esas convicciones íntimas dentro de las leyes. Y por eso, en Colombia rige la Constitución y no la Biblia.

Cuando la política y la religión se mezclan, es un golpe de frente a la democracia para abrir las puertas a una teocracia en la cual se restringen las libertades, la deliberación y los argumentos. Solo hay una postura válida: la del ‘ungido’ por el ser supremo para gobernar. ‘El plan de Dios’ termina siendo el del pastor de turno. Así que instrumentalizar la espiritualidad para fines políticos es una lástima para las religiones y para la política. Es una expresión de un sentimiento utilitarista al tergiversar lo que es un principio democrático. Es resucitar la Inquisición con su hoguera para todos aquellos que no compartan las mismas creencias, aunque sean legales y legítimas. Esa mezcla y confusión retrocede en la comprensión de los asuntos de la humanidad.

El líder político puede tener su propio credo, pero lo que no puede ocurrir es que este se convierta en dogma para sus gobernados. Un presidente debe velar por el bien de quienes comparten sus convicciones religiosas y quienes no. Tiene que hablar por todos, representarnos a todos, convivir y procurar la convivencia entre todos.

Ahora bien, si algo tienen en común las religiones del mundo es que exaltan el amor como el principio universal. Infortunadamente, esa base, que tanto necesitamos, está ausente en quienes en Colombia quieren hacer política en nombre de la religión. Su actitud es diáfanamente contradictoria con el amor, pues lo que profesan es la discriminación, el rechazo entre ciudadanos y el miedo.

Buena parte de los conflictos actuales del planeta tienen que ver con asuntos territoriales, pero especialmente mezclados con fundamentalismos religiosos. ¿A qué horas se nos ocurrió importar un problema que no teníamos?

CECILIA ÁLVAREZ CORRERA

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA