La constituyente del uribismo
Por: CAMILO GONZÁLEZ POSSO |
De nuevo se habla en Colombia de crisis institucional, constituyente y de revocatoria del Congreso de la República. En el acto de lanzamiento del nuevo movimiento encabezado por el expresidente Álvaro Uribe, Fernando Londoño y otros afines, se llamó a la oposición al gobierno Santos y se inició la reconquista del poder para este proyecto de derecha neoconservadora, que por ahora se autodenomina Puro Centro Democrático. Una de las piezas de la coalición es el impulso desde el próximo 20 de julio de una ley para la convocatoria a una asamblea constituyente que, a juicio del ponente Miguel Gómez Martínez, no se limitaría a la reforma de la justicia. La confluencia, que ya anuncia la presentación de candidatos propios a las corporaciones y a la presidencia de la República, comienza por decir que la Constitución de 1991 está agónica y que se requiere refundar la patria retomando las tesis del Estado comunitario.
La plataforma del PCD es una reiteración de las tesis que el uribismo propició en la pasada década y que coinciden con las corrientes de la derecha republicana en Estados Unidos o del PP en España. Esta corriente política ha hecho de la guerra antiterrorista mundial una cobertura para imponer estados autoritarios o de "democracia totalitaria", que es el nombre de los regímenes que gobiernan desde la seguridad y la subordinación de la libertad a la protección omnipresente de la vigilancia secreta del Estado. En la versión criolla, la derecha neoconservadora sigue pensando en el Estado gendarme y el mercado libre para los macroproyectos, como la clave del desarrollo y la estabilidad. Como lo destacó Álvaro Uribe en su intervención en el cónclave realizado en el club El Nogal, esta orientación programática no está bien representada por el actual gobierno, al que a su juicio le falta firmeza en la guerra, desmoraliza a las fuerzas armadas debilitando el fuero militar o abriendo expectativas de diálogos con los terroristas y desestimula la inversión de multinacionales y grandes empresarios en el campo al hablar de reforma tributaria, restitución de tierras o de nuevas leyes agrarias.
La derecha extrema le abre fuego al gobierno de centro derecha a nombre de los ganadores de las batallas libradas entre 1994 y el 2006. La guerra al terrorismo, que parecía desplazada con los fracasos en Irak o Afganistán, resucita en Colombia como cobertura para proyectos políticos de una curiosa alianza entre conservadores doctrinarios o fundamentalistas y parapolíticos, exparapoliticos, beneficiarios del acaparamiento de tierras y recursos naturales en medio de la violencia, gamonales, exfuncionarios o militares amenazados por la operación de la justicia. La mitad de la boletería de entrada a este club del PCD parece estar acompañada de la citación a proceso en la Fiscalía o en la Corte Suprema de Justicia. Por eso, algunos de los filósofos del neomovimiento han acusado a la justicia de ser un partido político al servicio del apaciguamiento y de los abogados del terrorismo.
Así que el Frente Antiterrorista, el PCD y la constituyente que se propone para acabar definitivamente con la Carta de 1991 son la cobertura de la campaña hacia el poder de esta alianza político-militarista. Esa campaña incluye atravesársele a Juan Manuel Santos en la pretensión de reelección en el 2014, sanearle la hoja de vida a Fernando Londoño para que juegue en la baraja de precandidatos del PCD, dividir el Partido de 'la U' y ganar la mayoría del Partido Conservador, judicializar por paramilitarismo al jefe de Cambio Radical -Germán Vargas Lleras- y por 'farcpolítica' a otros adversarios, alinear a un sector clave de las fuerzas armadas ofreciéndoles fuero y libertad para los procesados por "falsos positivos" y graves infracciones a los derechos humanos con el pretexto del servicio. Aquí tendrán cabida también los opositores a la restitución de tierras a los desplazados de la guerra y los beneficiarios de la piñata minera realizada entre el 2002 y el 2010.
Como quien dice, con el anuncio del nuevo movimiento y la bandera de refundar el Estado en una constituyente reaccionaria, se ha iniciado la precampaña para las elecciones del 2014.
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