La ‘locomotora’ de los TES y los bonos

La ‘locomotora’ de los TES y los bonos

Entre 2012 y 2016, la innovación ha tenido bastantes proyectos salpicados de corrupción.

11 de septiembre 2017 , 03:07 a.m.

En julio del 2010, Juan Manuel Santos anunció cinco ‘locomotoras’ que crearían 2,4 millones de empleos. Minería, infraestructura, innovación, agricultura y vivienda fueron los sectores seleccionados para jalar la economía.

Con la caída de los precios del petróleo y los minerales, en particular desde el 2014, se varó la primera, que era la principal. No despega su sustituta, la infraestructura, fundamentada en las llamadas vías 4G, además de aeropuertos y algunos desarrollos viales, entre la incertidumbre de los cierres financieros –solo ocho de 31 megaproyectos están en ruta de factibilidad– y las corruptelas de Odebrecht. En cuanto a vivienda, el programa de las cien mil gratis, con costo entre cuatro y cinco billones de pesos, no presenta igual continuidad en el tiempo y va en vías de extinción. Entre todas las ‘locomotoras’ se crearon en siete años solo 306.000 empleos. El resto, otros dos millones y algo más, en terceros sectores.

Entre 2012 y 2016, la innovación, presentada como la ‘locomotora’ transversal, ha producido 277 proyectos por 2,29 billones de pesos, con muy poco impacto y bastantes de ellos salpicados de corrupción. Hoy están en caja inutilizados cerca de $ 2 billones más y, entre tanta inoperancia, el presidente Santos decidió cambiarles de destinación y usar $ 1,3 billones para construir vías terciarias. El fracaso del modelo santista de ciencia y tecnología se confirmó con la rebaja del presupuesto de Colciencias para el 2018: de $ 320.000 millones a $ 222.000.

La inversión extranjera en petróleo cayó de un promedio por año de 4.590 millones de dólares entre 2010 y 2013 a un promedio de 3.158 millones del 2014 al 2016, con un descenso acumulado de 4.300 millones. Y en la minería el bajón fue mayor: de un promedio anual de inversión de 2.442 millones de dólares entre 2010 y 2013 se hundió a solo 789 entre 2014 y 2016, 4.959 millones menos.

¿Cómo se ha resuelto este bajón que suma en total –acorde con ambos promedios– 9.300 millones de dólares y sin que surja una ‘locomotora’ sucedánea en auxilio de la principal? Desde el 2012, el ministro Cárdenas promovió la que resultó en verdadero relevo: al disminuir la tarifa de renta del 33 al 14 % sobre los intereses devengados por los fondos extranjeros que adquirieran TES, franqueó la entrada de capitales foráneos a la inversión de portafolio y los convirtió en nueva variable de cierre de la cuenta financiera nacional. Prendió la ‘locomotora’ de los TES.

¿Cuáles son las implicaciones de esta fase superior del estancado modelo de las ‘locomotoras’? De acuerdo con Juan Pablo Fernández, se incrementó la vulnerabilidad de la posición internacional del país: a diciembre del 2016, los pasivos externos (deuda externa más ‘stock’ de capital extranjero) sumaron US$ 313.000 millones, de los cuales, la inversión en cartera es de US$ 88.000 millones, cuando en el 2012 sumaba US$ 42.000 millones. Creció 109 %, casi la misma proporción en que cayeron los ingresos por exportaciones entre 2012 y 2016. Las pérdidas en exportaciones se compensaron con deuda de corto plazo.

Según cálculos de Mateo Hoyos, la deuda bruta del sector público no financiero, sin contabilizar vigencias futuras, ascendió de $ 253 billones en el 2012 a $ 473 billones en el 2016, un 87 %, mientras el PIB nacional solo creció 30 %. Como consecuencia, la deuda pública por habitante en el 2016 fue de $ 9,7 millones, cuando hace cinco años era de $ 5,4 millones y correspondía al 39 % del ingreso anual por habitante, mientras que hoy equivale al 55 %, y el precio de los intereses –TES a un año– pasó del 5,28 % al 6,94 %. En resumen, más deuda y más cara.

Dice la revista ‘Dinero’ que el mayor tenedor de TES de los fondos de capital extranjero es el Franklin Templeton, dirigido por Mark Mobius, que ha adquirido 48 % de estos. Ojalá nos libremos de un arrebato suyo como el que le sobrevino sobre la deuda emergente europea, de la cual salió en el término de solo un año. Sería Troya, el descarrilamiento de la novel ‘locomotora’.

AURELIO SUÁREZ MONTOYA

Columnistas

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