Ciudad de aire

Ciudad de aire

Se parece mucho la ciudad imaginada a la digital, solo que la primera es mental y la otra, del aire.

08 de agosto 2016 , 04:41 a.m.

La noticia de que una pareja en Arizona (EE. UU.) fue arrestada por abandonar a su bebé en la puerta de su casa e irse locos a cazar pokemones por la ciudad nos pone alertas de nuevo sobre este impacto de lo digital sobre el mundo físico. Admitieron que “estaban tan inmersos en la caza de monstruos virtuales que no se dieron cuenta de que había pasado el tiempo”.

Este juego, que pone a ciudadanos a cazar fantasmas digitales ubicados por geolocalización en sitios reales de la ciudad, tiene encantados y ensimismados, en especial, a los jóvenes. Ir al parque El Virrey, uno de los sitios de mayor población de estos bichos en Bogotá, es una nueva experiencia urbana; los tramperos caminan todos mirando no a la humanidad, sino a su celular; evocan zombis, ya descritos años atrás por la ficción literaria y cinematográfica, pero ahora se nos aparecen en vivo, rondando por la urbe.

Nuestros cuerpos y cerebros son cada día más cíborg, y la vida nos va exponiendo la ruptura de los límites entre lo físico y lo digital. Una foto, la imagen de uno, hoy es un acto de edición. No solo por los programas profesionales como Photoshop, sino que los celulares tienen aplicaciones como Facetune, que permite intervenir una imagen, por ejemplo el mismo rostro, y darle una nueva apariencia que puede ser la de una cara accidentada con sangre y chichones.

Snapchat es la aplicación preferida de jóvenes en EE. UU., quienes poco usan WhatsApp y bajan Facebook, pues permite hacer burla con las caras de los usuarios; todos los días se diseña uno su propio disfraz de presentación y circulación y, como se trata de un mundo en el que el deseo de reírse es dominante, cae muy bien una plataforma que permite no solo intercambiar mensajes, sino divertirse y mamar gallo.

Se parece mucho la ciudad imaginada a la digital, solo que la primera es mental y la otra, del aire, pero ambas son etéreas y avanzan de la mano. El mundo imaginado del futuro es tecnológico, basta ver la serie ‘Black Mirror’, en la que terroristas digitales obligan a un ministro a hacer actos soeces televisados para salvar a una princesa o, en otro episodio, se compra por correo virtual un robot que remplazará en cuerpo, memoria y voz al esposo recién muerto. Un robot que duplica al finado ayuda –y con mucho éxito– a pasar el duelo a la pobre viuda.

ARMANDO SILVA

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA