Cuando ‘Santrich’ cantaba…

Cuando ‘Santrich’ cantaba…

El perdón es reconocer el mal hecho en la otra o en las otras personas, ¡nunca justificarlo!

17 de abril 2018 , 12:00 a.m.

Me ha causado mucha impresión desde el domingo 7 de abril –sin sorprenderme– abrir los diferentes portales informativos de Colombia y ver en todas las primeras páginas las noticias que cubren de incertidumbre un proceso de “paz” al cual el Gobierno de turno le apostó todo, a tal punto que quienes pensáramos diferente o sugiriéramos cambios en las negociaciones éramos entonces satanizados como “enemigos de la paz” y, con tan caprichosas y obstinadas pretensiones el triunfo del ‘No’ fue borrado de plumazo para que el hinchado padrenuestro de la “paz” hiciera eco en Oslo.

Pero faltaba la cereza del postre a renglón seguido del escándalo por la chequera de la “paz” antes de la cancelada visita de Trump: ‘Capturado jefe de las Farc, ‘Jesús Santrich’, por narcotráfico’; es decir, con diez toneladas pactadas y el músculo para producirlas, ya vemos entonces los resultados de la proliferación de hectáreas con coca administradas por las llamadas “disidencias”, cuyo nutrido y lucrativo negocio, parece ser, servía para la “honorífica” fachada del parlamentario respaldado por los acuerdos de La Habana –no por sufragio popular– mientras los demás… continuábamos siendo unos parias, incendiarios, “enemigos de la paz”. Sin mencionar los robos de cuentas virtuales y las amenazas personales.

Recuerdo también cuando María Jimena Duzán le preguntó a ‘Pablo Catatumbo’ “¿por qué decidieron iniciar diálogos con el gobierno Santos?”. Él respondió: “tenemos compromisos de confidencialidad con el presidente, que ambos hemos respetado”. Una negociación de esa talla tenía que ser completamente transparente y de cara al país para beneficio de la propia “paz” con la cual tanto evangelizaron. ¡¿Qué teníamos que entender por “confidencialidad”?! Pero… las verdades florecían en la misma medida que el presidente Santos firmaba sobre el mármol una realidad muy antagónica a la de hoy: “…Ni ‘Timochenko’ ni ningún jefe de las Farc ocuparán un cargo político”, lo dijo ante los militares. “Si las Farc dicen que no han secuestrado, ¡hay que creerles!”, luego, País Libre mostró unas estadísticas muy diferentes. ¡¿Lo recuerdan los amigos de la “paz”, los pacifistas de nómina del proceso?!

Faltaba la cereza del postre a renglón seguido del escándalo por la chequera de la “paz” antes de la cancelada visita de Trump: ‘Capturado jefe de las Farc, ‘Jesús Santrich’, por narcotráfico’

Sé que para muchos seré de nuevo “un facho”. Un practicante ciego cuya religión es la histeria. Un oportunista de río revuelto con la mayor metida de patas del proceso. ¡Lo sé! Y reitero: no me adorno con palabras, pero soy adorador de ellas y un infeliz condenado por usarlas; me encanta torturar y estirar adjetivos para que nadie quede con aliento; jamás subasto un pensamiento para concluir que no comulgué con el proceso y con los “credos” de “paz” que lo hincharon, porque las sinceras intenciones de construirla –por parte de las Farc– han brillado por su absoluta ausencia ante el clamor de las víctimas. El perdón es reconocer el mal hecho en la otra o en las otras personas, ¡nunca justificarlo! Eso es lo que toda la vida, desde que tengo memoria, han hecho las Farc, las Auc, los políticos corruptos, la podrida justicia… siempre se justifican con los “argumentos” más “esplendorosos”. En los hombres de valor, capaces de asumir culpas, el perdón surge como una necesidad corporal, es una iniciativa del verdugo, no es un rol que deba emprender la víctima.

Ahora bien, que todo esto no sirva como cortina de humo para que las investigaciones con “la chequera de la paz” pasen a un segundo plano; es vital ir hasta el fondo de la pesquisa que el domingo mencionaron en sus respectivas columnas María Isabel Rueda y Mauricio Vargas, el domingo 7 de abril.

Muy viva –pero indigna– se revive también la imagen del hoy narcotraficante ‘Jesús Santrich’ cuando, en la instalación de las negociaciones en Noruega, le preguntaron si le pediría perdón a todas las víctimas de las Farc y cínicamente cantó y respondió: “quizás, quizás, quizás…” ¿Será capaz de cantarle lo mismo a la justicia americana?

P. S. Sí, soy yo en los foros “andres.candela”. Entro, saludo, agradezco comentarios, tomo nota de otros, pero siempre pasaré de largo en los insultos, y lo hago porque escribir para un público requiere retroalimentación. Pero con altura y educación.

ANDRÉS CANDELA

Columnistas

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