Falacias estadísticas sobre la pobreza

Falacias estadísticas sobre la pobreza

De nuevo, director del Dane hace juicios equivocados sobre los resultados de la pobreza en el país.

08 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Como exdirectivo y exconsultor del Dane advierto con tristeza el incondicionalismo de su actual director frente al Gobierno, a lo cual se han referido muchos analistas, dado que el Dane no es una entidad que haga parte del equipo económico, sino que es un organismo del Estado encargado de responderle a la sociedad por la adecuada y eficiente medición de la gestión del gobierno de turno.

En lo que lleva de vida institucional el Dane no se había visto situación similar, pues, aun cuando los directores son de libre nombramiento y remoción, los anteriores siempre asumieron su rol dentro del marco de una independencia técnica y autonomía administrativa, cumplieron su tarea con mucho profesionalismo, al precio de que a algunos les tocó dejar su cargo por desacuerdos; no tanto con el presidente sino con sus equipos de asesores, entre quienes no faltan los que intentan manipular los resultados.

Hoy, hemos visto de nuevo el espectáculo del director quien, como de costumbre, apareció al lado del Presidente de la República, tratando de hacer juicios de valor sobre los resultados de la pobreza en el país, en la cual se mostró una asimetría bien curiosa y exótica entre una pobreza multidimensional, que la gente del común no conoce ni menos entiende, y la pobreza monetaria que es la asociada al uso que la gente le da a sus ingresos. Esa asimetría consiste en que según el primer concepto, el país habría avanzado porque se reduce, mientras que en el otro la pobreza aumenta pero con el peregrino argumento de que fue por la inflación.

Pobreza multidimensional es una creación de la burocracia internacional en su afán de querer mostrar siempre los beneficios que los países obtienen con sus empréstitos.

Al respecto, es importante realizar las siguientes precisiones:

1. La pobreza monetaria es un concepto operativo de fácil medición y comprensión por el gran público. Por ejemplo, es con sus ingresos con los que la gente come, se viste, atiende los gastos de vivienda, paga salud, educación, recreación, etc. Con base en eso uno puede decir que una persona es pobre cuando el ingreso apenas le alcanza para una subsistencia congrua; si tiene alguna capacidad de ahorro ya podríamos decir que se pasa a otro nivel de bienestar.

La pobreza extrema, que antes llamaban pobreza absoluta, es cuando los ingresos apenas alcanzan para adquirir los alimentos de acuerdo con la canasta básica. De ahí se derivan mediciones como la línea de pobreza y viene el análisis de si está por encima o por debajo de la línea de pobreza. En su poco clara explicación del director del Dane a W Radio, mencionó que la pobreza monetaria está asociada al valor monetario que tiene la canasta familiar en términos calóricos proteicos, lo cual dista mucho de la realidad, pues la gente gasta según su racionalidad económica en la adquisición de los bienes que más le apetecen y no consultando las hojas de balance de alimentos del ICBF.

2. Pobreza multidimensional es una creación de la burocracia internacional en su afán de querer mostrar siempre los beneficios que los países obtienen con sus empréstitos. Para ello, les dieron recursos a algunas universidades y centros académicos para encontrar una definición de pobreza más amigable para los gobiernos y esas instituciones que los proveen de fondos.

Una vez los académicos parieron tal definición, que unos la definen con quince variables y otros con 28, como es el caso de un estudio de Cepal de hace algunos años, los organismos internacionales comenzaron a negociar con los países para que incorporaran tal método de medición, al precio de ofrecer fondos para esas tareas y, de esa manera, comprometieron a los diversos organismos estadísticos. Además, esas definiciones amplias de pobreza mezclan datos coyunturales de corto plazo, con variables estructurales que no cambian en el corto plazo.

3. Con base en lo anterior podemos decir, como lo dije en una columna en EL TIEMPO de hace un año, ‘Un concepto perverso de la pobreza’, en la cual denunciaba que con los datos muy preliminares del Censo Agropecuario, julio del 2015, con solo unas cuantas variables, el director del Dane le presentó al país un concepto de pobreza multidimensional, que no era un resultado directo del censo sino una mezcla contaminada de pocos datos del censo con datos de otras fuentes, así el Dane incurrió en una perversa y amañada presentación estadística con el solo objetivo de complacer al Gobierno. Por eso, el intento de hoy es una consecuencia del anterior esfuerzo de manipulación que, además, repercute negativamente en el profesionalismo que siempre había caracterizado al Dane.

AMADEO RODRÍGUEZ
* Economista consultor

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